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Artroscopia de muñeca

Artrolisis artroscópica en la rigidez postraumática de muñeca

La rigidez postraumática de muñeca sigue siendo uno de los retos más frecuentes en consulta de traumatología. La artrolisis artroscópica ofrece una alternativa mínimamente invasiva cuando el tratamiento conservador se agota.

Publicado: 23 Sep 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Artrolisis artroscópica en la rigidez postraumática de muñeca

La rigidez de muñeca tras un traumatismo, ya sea una fractura de radio distal, una lesión ligamentosa o una intervención quirúrgica previa, constituye un motivo de consulta habitual en nuestras unidades de cirugía de la mano y muñeca. Cuando la rehabilitación bien conducida no logra recuperar un arco de movilidad funcional, y persiste una limitación que interfiere con las actividades cotidianas o laborales del paciente, la artrolisis artroscópica se posiciona como una opción terapéutica de primer nivel.

¿Qué entendemos por rigidez postraumática?

Hablamos de rigidez postraumática cuando, transcurrido un periodo razonable de consolidación y rehabilitación (generalmente varios meses), el paciente mantiene una limitación significativa de la flexoextensión o de la prono-supinación que no responde a fisioterapia, terapia ocupacional ni tratamiento antiinflamatorio. Las causas más frecuentes incluyen la fibrosis capsular, las adherencias intraarticulares, los callos óseos intraarticulares mal reducidos y las cicatrices de partos blandos secundarias a cirugía previa.

No todos los pacientes con rigidez son candidatos a artrolisis. Es fundamental descartar causas óseas estructurales (malunión significativa, incongruencia articular relevante) que requieran osteotomía correctora, así como procesos degenerativos avanzados donde la liberación de partes blandas ofrecería un beneficio limitado.

Ventajas del abordaje artroscópico

Frente a la artrolisis abierta, el abordaje artroscópico permite una visualización directa y magnificada de las estructuras intraarticulares, con una agresión quirúrgica menor sobre la cápsula y los tejidos periarticulares. Esto se traduce, en la práctica clínica habitual, en una recuperación más rápida, menor dolor postoperatorio y una reincorporación más precoz a la rehabilitación activa, elemento clave para consolidar el rango de movilidad ganado en quirófano.

Además, la artroscopia permite realizar un diagnóstico dinámico durante el mismo acto quirúrgico: es frecuente encontrar hallazgos no sospechados en las pruebas de imagen previas, como pequeñas lesiones condrales, sinovitis focal o bandas fibrosas específicas que explican el bloqueo mecánico referido por el paciente.

Técnica quirúrgica: puntos clave

La intervención se realiza habitualmente con los portales dorsales estándar (3-4, 4-5, 6R y 6U), ampliando en ocasiones al compartimento mediocarpiano según la localización de las adherencias. La secuencia técnica suele incluir:

Fases habituales de la artrolisis artroscópica

  • Exploración sistemática de los compartimentos radiocarpiano y mediocarpiano.
  • Liberación capsular selectiva, respetando los ligamentos extrínsecos estabilizadores.
  • Sección de adherencias fibrosas intraarticulares con instrumental motorizado o radiofrecuencia.
  • Movilización pasiva intraoperatoria para comprobar la ganancia real de arco articular.
  • Valoración del cartílago articular y tratamiento de lesiones condrales asociadas si procede.

Un aspecto que solemos recalcar a los residentes en formación es la importancia de no perseguir una liberación completa a toda costa. El objetivo es recuperar un rango funcional, no necesariamente simétrico al lado contralateral, minimizando el riesgo de generar inestabilidad iatrogénica al seccionar estructuras ligamentosas relevantes.

Resultados esperables y expectativas del paciente

La literatura y la práctica clínica coinciden en que la mayoría de los pacientes bien seleccionados experimentan una mejoría clínicamente relevante del arco de movilidad, con un impacto positivo en la funcionalidad percibida y en la reducción del dolor mecánico. Sin embargo, es importante ser honestos en la consulta preoperatoria: la ganancia de movilidad tiende a ser progresiva durante las semanas posteriores a la cirugía, y depende en gran medida del cumplimiento de un programa de rehabilitación intensivo y precoz.

«La artrolisis abre la puerta a la movilidad, pero es la rehabilitación postoperatoria la que la mantiene abierta.»

En algunos casos, sobre todo en rigideces evolucionadas o con componente fibrótico extenso, puede ser necesaria una segunda intervención de refinamiento, o el uso de férulas dinámicas o estáticas progresivas para consolidar la ganancia articular a medio plazo.

Selección del paciente y toma de decisiones

La indicación quirúrgica debe basarse en una historia clínica detallada, una exploración física comparativa y un estudio de imagen que incluya radiografía simple y, en casos seleccionados, tomografía computarizada para valorar la congruencia articular. La resonancia magnética puede aportar información sobre el estado del cartílago y de las estructuras ligamentosas, aunque su rendimiento diagnóstico en la fibrosis capsular es limitado en comparación con la exploración artroscópica directa.

Como en toda cirugía articular menor pero técnicamente exigente, la curva de aprendizaje y el volumen de casos del cirujano influyen en los resultados. Recomendamos a los compañeros que se inician en esta técnica revisar en profundidad los fundamentos de la artroscopia de muñeca antes de abordar casos de rigidez compleja, dado que requieren un manejo fino de los portales y un conocimiento anatómico muy preciso para evitar complicaciones neurovasculares.

En definitiva, la artrolisis artroscópica de muñeca se ha consolidado como una herramienta eficaz y segura en manos entrenadas, siempre que la indicación esté bien fundamentada y el paciente comprenda que el resultado final dependerá tanto del acto quirúrgico como de su implicación activa en la fase de rehabilitación.