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Artroscopia de hombro

Artroscopia de hombro en mayores de 70 años: qué dice la evidencia en 2026

La edad cronológica ya no es, por sí sola, un criterio de exclusión para la artroscopia de hombro. La clave está en la edad biológica, la reserva funcional y una indicación bien seleccionada.

Publicado: 7 Ago 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Artroscopia de hombro en mayores de 70 años: qué dice la evidencia en 2026

Durante años, la cirugía artroscópica de hombro en pacientes octogenarios o septuagenarios se abordaba con cautela, cuando no con rechazo directo. El razonamiento parecía lógico: menor demanda funcional, mayor riesgo anestésico y comorbilidades acumuladas. Sin embargo, la práctica clínica actual, apoyada en series con seguimiento prolongado, ha desplazado el foco desde la edad cronológica hacia la edad biológica y funcional del paciente. En 2026, la pregunta relevante ya no es «¿cuántos años tiene?», sino «¿qué calidad de vida y de tejido tiene?».

Un perfil de paciente cada vez más frecuente

El envejecimiento activo de la población ha modificado el perfil del paciente que llega a consulta. No es infrecuente atender a personas de 72, 75 o incluso 80 años que practican senderismo, natación, golf o simplemente desean mantener su autonomía para tareas domésticas y autocuidado. Para este colectivo, el dolor crónico de hombro y la limitación funcional derivada de roturas del manguito rotador, capsulitis adhesiva refractaria o artropatía glenohumeral tienen un impacto real sobre la calidad de vida, más allá de la edad que figure en la historia clínica.

Indicaciones más habituales

Las roturas del manguito rotador, especialmente las de espesor completo sintomáticas que no responden a tratamiento conservador, continúan siendo la indicación más frecuente. También se plantea la artroscopia en capsulitis adhesiva resistente a infiltraciones y fisioterapia, en descompresiones subacromiales, en desbridamientos articulares y, cada vez con más frecuencia, como paso previo o complementario a artroplastias invertidas de hombro cuando existe patología intraarticular asociada. La inestabilidad glenohumeral traumática es, lógicamente, una indicación excepcional en este grupo de edad.

Para profundizar en las distintas técnicas y su aplicación general, puede consultarse la sección específica de artroscopia de hombro, donde se abordan de forma más amplia los procedimientos disponibles.

Evaluación preoperatoria: más allá de la edad

La selección adecuada del candidato es el elemento que más condiciona el resultado. Una valoración integral debe incluir el estado cardiopulmonar, el control de patologías crónicas como diabetes o hipertensión, la función renal, el riesgo tromboembólico y, de forma especialmente relevante en esta franja etaria, la calidad ósea y la masa muscular. La sarcopenia y la osteoporosis avanzada pueden condicionar tanto la fijación de anclajes como la reparación tendinosa, y deben tenerse en cuenta al planificar la técnica quirúrgica y el material a emplear.

La evaluación cognitiva y del entorno social del paciente resulta igualmente importante, ya que la colaboración postoperatoria y el cumplimiento del protocolo de rehabilitación son determinantes en el resultado final, quizá más que la propia técnica quirúrgica.

Consideraciones anestésicas y técnicas

El bloqueo interescalénico, combinado en muchos casos con sedación ligera o anestesia general de bajo requerimiento, permite reducir el impacto sistémico de la intervención en pacientes con comorbilidad cardiopulmonar. La posición de silla de playa, ampliamente utilizada, exige un control hemodinámico riguroso para evitar episodios de hipotensión cerebral relativa, especialmente relevante en pacientes con antecedentes vasculares.

Desde el punto de vista técnico, la calidad del tejido tendinoso y óseo puede obligar a modificar la estrategia de reparación, optando en ocasiones por técnicas de reparación parcial, debridamiento con biceps tenotomía o, en roturas masivas irreparables, procedimientos paliativos como la reconstrucción con parches o la simple limpieza articular, siempre valorando el beneficio funcional esperado frente al riesgo asumido.

Factores a valorar antes de indicar cirugía

  • Reserva funcional cardiopulmonar y control de comorbilidades crónicas
  • Calidad ósea y presencia de sarcopenia asociada
  • Grado de degeneración tendinosa y tamaño de la rotura
  • Capacidad cognitiva y apoyo social para la rehabilitación
  • Expectativas reales del paciente respecto al resultado funcional

Resultados funcionales y rehabilitación

La literatura reciente respalda que los pacientes mayores de 70 años bien seleccionados obtienen mejoras significativas en dolor y función, con tasas de complicaciones comparables a las de pacientes más jóvenes cuando se ajusta adecuadamente el riesgo perioperatorio. El protocolo de rehabilitación suele adaptarse, con fases de inmovilización algo más prolongadas y una progresión de cargas más gradual, priorizando la protección de la reparación sobre la velocidad de recuperación.

«La decisión de operar un hombro en un paciente mayor de 70 años no debería basarse en el número de velas de su última tarta de cumpleaños, sino en su capacidad real de beneficiarse de la cirugía y de comprometerse con la recuperación.»

Conclusión práctica

La artroscopia de hombro en el paciente mayor de 70 años es, en 2026, una opción segura y eficaz cuando se sustenta en una indicación precisa y una valoración multidisciplinar previa. El envejecimiento poblacional obliga a los equipos quirúrgicos a superar automatismos basados en la edad cronológica y a construir algoritmos de decisión centrados en la funcionalidad real y los objetivos individuales de cada paciente.