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Artroscopia de cadera

Bloqueos regionales en artroscopia de cadera: opciones, evidencia y manejo del dolor en 2026

El control analgésico tras la artroscopia de cadera sigue siendo un reto quirúrgico por la profundidad de la articulación y la proximidad de estructuras neurales. Repasamos las opciones de bloqueo regional disponibles y qué dice la evidencia actual sobre su seguridad y eficacia.

Publicado: 3 Oct 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Bloqueos regionales en artroscopia de cadera: opciones, evidencia y manejo del dolor en 2026

La artroscopia de cadera ha dejado de ser un procedimiento marginal en nuestras unidades de cirugía ortopédica. Con el aumento de indicaciones (pinzamiento femoroacetabular, lesiones labrales, patología de partes blandas periarticulares) nos enfrentamos cada vez más a una pregunta recurrente en la consulta preoperatoria y en el quirófano: ¿qué estrategia de analgesia regional ofrece el mejor equilibrio entre control del dolor y preservación de la función motora para una movilización precoz?

A diferencia de la cadera abierta, la artroscopia plantea particularidades propias: la distensión capsular con suero bajo presión, la tracción intraoperatoria del miembro y la manipulación de portales anteriores y anterolaterales generan un patrón de dolor que combina componente capsular profundo con dolor de partes blandas superficial. Esto condiciona que ningún bloqueo aislado sea claramente superior en todos los escenarios, y que la decisión deba ajustarse al perfil del paciente y al protocolo de recuperación del centro.

El dilema del bloqueo femoral: eficacia a costa de la función

Durante años, el bloqueo del nervio femoral fue una opción extendida por su capacidad de cubrir buena parte del territorio doloroso anterior de la cadera. Sin embargo, la experiencia clínica acumulada ha dejado claro un inconveniente relevante: la debilidad del cuádriceps que provoca, lo que retrasa la deambulación precoz y aumenta el riesgo de caídas en el postoperatorio inmediato, especialmente en pacientes que deben iniciar carga parcial o ejercicios de rango de movimiento desde las primeras horas. En la mayoría de protocolos de recuperación funcional acelerada este efecto se considera indeseable, por lo que su uso ha ido perdiendo terreno frente a técnicas más selectivas.

PENG block: la alternativa motor-sparing

El bloqueo del grupo nervioso pericapsular (PENG, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como una de las opciones más atractivas en los últimos años. Su diana es la rama articular anterior de la cadera, que discurre entre el psoas y el hueso púbico, lo que permite un bloqueo sensitivo de la cápsula articular sin afectar de forma relevante la fuerza del cuádriceps. Esta característica motor-sparing lo hace especialmente útil en artroscopia, donde la movilización activa precoz forma parte integral del protocolo de rehabilitación.

La evidencia disponible, aunque todavía en expansión, apunta de forma consistente a una reducción del consumo de opioides en las primeras horas postoperatorias y a una menor interferencia con la fuerza muscular comparado con los bloqueos femorales clásicos. No obstante, conviene ser prudentes: la mayoría de series publicadas son de tamaño moderado y con seguimientos cortos, por lo que su superioridad en desenlaces a medio plazo (satisfacción funcional, tiempo hasta el alta) aún no está completamente establecida con el mismo nivel de certeza que su perfil de seguridad inmediato.

«El bloqueo ideal en artroscopia de cadera no es el que más analgesia proporciona, sino el que permite al paciente caminar esa misma tarde sin dolor ni debilidad.»

Fascia ilíaca, infiltración periarticular y otras opciones

El bloqueo del compartimento de la fascia ilíaca, realizado bajo guía ecográfica, es otra alternativa razonable cuando no se dispone de experiencia o equipo para el abordaje PENG. Su perfil de bloqueo motor es intermedio: suele preservar mejor la fuerza que el femoral clásico, aunque la cobertura sensitiva de la cápsula articular profunda es menos predecible según la variabilidad anatómica de cada paciente.

La infiltración periarticular con anestésico local realizada directamente por el cirujano al final del procedimiento sigue siendo una herramienta complementaria valiosa, de bajo coste y sin necesidad de ecografía dedicada. Aunque su efecto analgésico es de menor duración que un bloqueo nervioso guiado, su combinación con analgesia multimodal sistémica (antiinflamatorios no esteroideos, paracetamol pautado y opioides de rescate) suele ofrecer resultados satisfactorios en procedimientos de duración corta a moderada.

El bloqueo del plexo lumbar, por su parte, ofrece una cobertura más extensa pero conlleva mayor complejidad técnica y un riesgo de complicaciones (hematoma retroperitoneal, bloqueo motor prolongado) que en la práctica actual limita su uso a casos muy seleccionados, generalmente en centros con alto volumen y experiencia consolidada en anestesia regional guiada por ecografía.

Puntos clave para la práctica diaria

  • El bloqueo femoral clásico pierde protagonismo por su efecto sobre la fuerza del cuádriceps y el riesgo de caídas.
  • El PENG block se perfila como la opción motor-sparing más utilizada en protocolos de recuperación acelerada.
  • La infiltración periarticular sigue siendo un complemento útil y de bajo coste en el manejo multimodal.
  • La decisión debe individualizarse según comorbilidad, experiencia del equipo anestésico y protocolo local de rehabilitación.
  • Es necesario interpretar la evidencia disponible con prudencia, dado el tamaño moderado de muchas series publicadas.

Hacia un protocolo individualizado en 2026

La tendencia actual en los centros con mayor volumen de artroscopia de cadera apunta hacia protocolos de analgesia multimodal que combinan un bloqueo regional selectivo (preferentemente PENG cuando hay experiencia disponible), infiltración periarticular intraoperatoria y pautas sistémicas programadas, reservando los opioides como rescate y no como pilar analgésico. Este enfoque se alinea con los principios de recuperación mejorada tras la cirugía (ERAS), cada vez más presentes también en cirugía ambulatoria ortopédica.

Como equipo quirúrgico, nuestra responsabilidad no termina en la técnica artroscópica en sí. La elección del bloqueo regional es parte integral del resultado funcional del paciente, y merece la misma atención planificada que la vía de abordaje o la elección del implante. La colaboración estrecha con el equipo de anestesia, con protocolos consensuados y revisados periódicamente a la luz de la evidencia emergente, sigue siendo la mejor garantía de un postoperatorio seguro y funcional.