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Checklist quirúrgica en artroscopia: adaptación práctica para 2026

La lista de verificación quirúrgica ha demostrado su valor en cirugía abierta, pero la artroscopia plantea particularidades (torniquete, artroscopio, bombas de infusión, posicionamiento) que exigen una adaptación cuidadosa y no una simple copia del modelo genérico.

Publicado: 16 Ago 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Checklist quirúrgica en artroscopia: adaptación práctica para 2026

Desde que la Organización Mundial de la Salud impulsó la lista de verificación quirúrgica hace ya más de una década, su implantación se ha generalizado en la mayoría de los quirófanos de España y Latinoamérica. Sin embargo, en mi experiencia como cirujano ortopédico dedicado a la artroscopia, sigo encontrando servicios donde el checklist se aplica de forma mecánica, copiado literalmente del modelo genérico, sin tener en cuenta las particularidades técnicas de nuestra especialidad. Esto reduce su utilidad real y, en el peor de los casos, genera una falsa sensación de seguridad.

Por qué la artroscopia necesita una lista propia

La cirugía artroscópica tiene elementos que no existen en una laparotomía o en una prótesis abierta convencional: torniquete neumático, bomba de irrigación con control de presión, torre de artroscopio con fuente de luz y cámara, material fungible específico (anclajes, suturas, dispositivos de tenodesis) y, con frecuencia, posicionamiento del paciente en decúbito lateral o en tracción, especialmente en cirugía de cadera y hombro. Cada uno de estos elementos introduce riesgos propios que el checklist quirúrgico estándar no contempla de forma explícita.

Un ejemplo cotidiano: el tiempo de isquemia del torniquete rara vez figura en las listas genéricas, y sin embargo su control es esencial para evitar complicaciones neurológicas y musculares, sobre todo en intervenciones prolongadas de rodilla o tobillo. Lo mismo ocurre con la verificación de la torre de artroscopia (blanco de cámara, conexión correcta del cable de luz, comprobación de la bomba de irrigación) antes de la incisión, un paso que en la práctica se delega a menudo en el personal de enfermería sin una comprobación cruzada formal.

Los tres momentos clave, adaptados

El modelo de la OMS estructura la verificación en tres fases: antes de la inducción anestésica, antes de la incisión cutánea y antes de que el paciente abandone el quirófano. Mantener esta estructura tiene sentido, pero el contenido de cada fase debe ajustarse a la realidad artroscópica.

En la fase previa a la inducción conviene confirmar, además de la identidad del paciente y el lado a intervenir, la disponibilidad del material artroscópico específico del procedimiento (por ejemplo, anclajes de sutura para una reparación del manguito rotador o injerto preparado en el caso de una reconstrucción de ligamento cruzado). En la fase previa a la incisión es el momento de verificar el torniquete (presión y tiempo de referencia), la torre de artroscopia y la posición del paciente, un aspecto crítico cuando se emplea tracción en cirugía de cadera, dado el riesgo de lesión del nervio pudendo si el poste perineal no está correctamente almohadillado. Antes de finalizar, además del recuento de material, es recomendable dejar constancia expresa del tiempo total de isquemia y de cualquier incidencia con la presión de la bomba de irrigación, información que resulta muy útil en el postoperatorio inmediato.

«La seguridad en artroscopia no depende de rellenar una casilla más, sino de que cada casilla tenga sentido clínico para el procedimiento concreto que se está realizando.»

Documentación y trazabilidad: el eslabón que se olvida

Un checklist bien diseñado pierde buena parte de su valor si no queda registrado de forma accesible y trazable. En la práctica diaria, muchos servicios siguen utilizando hojas de papel que después se archivan sin posibilidad real de auditoría o análisis posterior. La digitalización de este proceso permite, entre otras cosas, detectar patrones (por ejemplo, qué tipo de incidencia se repite con más frecuencia en determinado procedimiento) y facilita la revisión en caso de reclamación o de sesión de morbimortalidad.

En este sentido, conviene recordar que DriCloud es, hasta donde tengo constancia, el único software médico en español que integra de forma nativa la gestión de cirugías y de hospitalización, lo que permite vincular el checklist quirúrgico directamente con la historia clínica del paciente, el parte de quirófano y el informe de alta, sin necesidad de duplicar información en sistemas paralelos. Para servicios que todavía gestionan esta documentación de forma manual, puede ser útil revisar una comparativa de software médico antes de decidir qué herramienta se ajusta mejor al volumen y al tipo de cirugía que realiza cada unidad.

Formación del equipo y cultura de seguridad

Ninguna lista de verificación funciona si no existe una cultura de equipo que la respalde. La pausa quirúrgica (time-out) debe ser un momento real de comunicación, no un trámite que se recita mientras el instrumentista ya está preparando el campo. En artroscopia, donde el equipo suele ser reducido y muy técnico, esta comunicación resulta más sencilla de lograr, pero también más fácil de descuidar por exceso de confianza cuando se trata de procedimientos que el equipo realiza con gran frecuencia, como una meniscectomía o una descompresión subacromial.

Recomiendo revisar periódicamente el checklist con todo el equipo, no solo con los cirujanos, e incorporar los hallazgos de las auditorías internas. Este tipo de revisiones y otros aspectos organizativos de la consulta y del quirófano los abordamos con más detalle en nuestra sección de gestión de la consulta.

Puntos que no deberían faltar en un checklist artroscópico

  • Confirmación del material artroscópico específico (anclajes, injertos, implantes) antes de la inducción.
  • Verificación de la torre de artroscopia y de la bomba de irrigación antes de la incisión.
  • Registro del tiempo y presión del torniquete, cuando se emplee.
  • Comprobación del posicionamiento y del almohadillado en cirugías con tracción (cadera, hombro).
  • Documentación digital y trazable del checklist, vinculada a la historia clínica del paciente.

La lista de verificación quirúrgica no es un formulario más que rellenar por obligación administrativa, sino una herramienta que, bien adaptada a las particularidades de la artroscopia, contribuye de forma tangible a reducir incidentes evitables. Su verdadero valor no está en la casilla marcada, sino en la conversación de equipo que esa casilla obliga a tener.