
La artroscopia de tobillo se ha consolidado como técnica de referencia para el tratamiento de lesiones osteocondrales, síndromes de pinzamiento anterior y posterior, e inestabilidad crónica. Sin embargo, el reducido espacio articular y la proximidad de estructuras neurovasculares subcutáneas hacen de las complicaciones neurológicas un tema obligado en cualquier revisión actualizada de la técnica. En la mayoría de series publicadas, estas lesiones son transitorias y de naturaleza sensitiva, pero su prevención sigue dependiendo casi por completo de la meticulosidad técnica del cirujano.
Anatomía de riesgo: los nervios que hay que tener presentes
El nervio peroneo superficial es el más frecuentemente afectado, especialmente en el portal anterolateral, donde sus ramas terminales cruzan de forma variable la línea articular. El nervio safeno y su vena acompañante están expuestos en el portal anteromedial. En los abordajes posteriores, el nervio sural y, en menor medida, el paquete tibial posterior, representan el riesgo principal. La variabilidad anatómica de estas ramas es considerable, lo que explica que incluso cirujanos experimentados documenten parestesias ocasionales pese a una técnica correcta.
Factores técnicos que aumentan el riesgo
La flexión plantar forzada durante la creación de portales, el uso de trócares con punta afilada en lugar de roma, la distracción articular excesiva o mantenida más tiempo del necesario, y la insuflación insuficiente que reduce el espacio de trabajo, son los factores modificables más relevantes. También influye la experiencia acumulada: la curva de aprendizaje en artroscopia de tobillo es especialmente sensible a este tipo de complicaciones durante los primeros procedimientos de cada cirujano.
«En artroscopia de tobillo, el portal es tan importante como el gesto artroscópico que le sigue: una mala colocación condiciona el resultado neurológico del paciente antes incluso de introducir el óptico.»
Medidas de prevención basadas en la práctica clínica
La localización preoperatoria de las ramas del nervio peroneo superficial mediante flexión plantar e inversión pasiva del pie, marcando su trayecto en la piel antes de la incisión, es una maniobra sencilla y ampliamente recomendada. La técnica de "nick and spread" (incisión cutánea limitada seguida de disección roma con mosquito hasta la cápsula) reduce de forma consistente el riesgo de lesión respecto a la introducción directa del trócar. Asimismo, se aconseja limitar el tiempo de distracción articular a lo estrictamente necesario, preferir sistemas de distracción no invasiva cuando la patología lo permite, y evitar la hiperflexión plantar sostenida, que tensa y acerca las estructuras nerviosas al plano de trabajo.
El uso de isquemia con manguito neumático, habitual en muchos centros, obliga además a vigilar los tiempos de inflado para evitar neuropatías por compresión asociadas al torniquete, un mecanismo distinto pero igualmente prevenible. Puede ampliar los fundamentos técnicos de estos abordajes en nuestra sección dedicada a la artroscopia de tobillo, donde se detallan los portales estándar y sus variantes.
Puntos clave para reducir el riesgo neurológico
- Marcar en la piel el trayecto del nervio peroneo superficial antes de la incisión.
- Emplear siempre la técnica de incisión limitada y disección roma hasta la cápsula.
- Evitar la hiperflexión plantar mantenida durante la creación de portales.
- Limitar el tiempo de distracción articular al mínimo imprescindible.
- Registrar y controlar el tiempo de isquemia si se utiliza manguito neumático.
- Explorar la sensibilidad distal en la primera revisión postoperatoria.
Manejo cuando la lesión ya se ha producido
La mayoría de las neuropraxias postartroscópicas son sensitivas, leves y autolimitadas, resolviéndose en semanas o pocos meses sin tratamiento específico. La observación clínica seriada, con reevaluación sensitiva en cada visita, es la conducta inicial adecuada. Cuando el déficit persiste más allá de lo esperable o se acompaña de dolor neuropático significativo, está indicado el estudio electrofisiológico para diferenciar una neuropraxia de una lesión axonal más severa. En estos casos, la infiltración guiada, la terapia farmacológica dirigida al dolor neuropático y, excepcionalmente, la exploración quirúrgica en casos de sospecha de sección completa o atrapamiento por tejido cicatricial, forman parte del arsenal terapéutico.
Conclusión práctica
Las complicaciones neurológicas en artroscopia de tobillo no dependen tanto de la tecnología empleada como de la disciplina técnica en la creación de portales y el manejo del espacio articular. Sistematizar el marcaje anatómico, respetar los tiempos de distracción y mantener una vigilancia sensitiva postoperatoria protocolizada siguen siendo, en 2026, las medidas más eficaces para minimizar un problema que, aunque infrecuente en su forma grave, condiciona de forma directa la satisfacción y la confianza del paciente en el procedimiento.