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Artroscopia de muñeca

Fijación artroscópica del escafoides: técnica percutánea asistida en 2026

La fijación percutánea del escafoides asistida por artroscopia combina la mínima invasión con un control visual directo de la reducción, un binomio que sigue ganando terreno en la práctica clínica diaria.

Publicado: 4 Sep 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Fijación artroscópica del escafoides: técnica percutánea asistida en 2026

La fractura de escafoides continúa siendo uno de los retos más frecuentes en la patología traumática de la muñeca. Su localización, su vascularización retrógrada y las consecuencias funcionales de un tratamiento inadecuado (pseudoartrosis, colapso carpiano, artrosis secundaria) obligan a un diagnóstico preciso y a una técnica quirúrgica depurada cuando la fractura es candidata a fijación.

Durante los últimos años, la fijación percutánea fluoroscópica ha sido el estándar en fracturas no desplazadas o mínimamente desplazadas. Sin embargo, la incorporación de la artroscopia como herramienta de apoyo ha permitido perfeccionar un aspecto crítico del procedimiento: la verificación directa de la calidad de la reducción articular, algo que la fluoroscopia por sí sola no siempre garantiza con la misma fiabilidad.

Por qué recurrir a la asistencia artroscópica

La imagen fluoroscópica ofrece información en dos planos, pero puede pasar por alto pequeños escalones articulares o rotaciones del fragmento que comprometen la consolidación. La artroscopia, introducida a través de portales estándar de la muñeca, permite visualizar directamente la superficie articular escafolunar y radiocarpiana, confirmando que la reducción es anatómica antes de proceder a la colocación definitiva del tornillo canulado.

Además, este abordaje combinado facilita la detección de lesiones asociadas que en muchas series de fracturas de escafoides no son infrecuentes, como lesiones del ligamento escapolunar o del complejo fibrocartilaginoso triangular (TFCC). Identificar y, en su caso, tratar estas lesiones en el mismo acto quirúrgico evita reintervenciones y mejora el pronóstico funcional a medio plazo.

Descripción de la técnica

El procedimiento se inicia habitualmente con la colocación de tracción longitudinal suave sobre la muñeca y la creación de los portales artroscópicos estándar (3-4 y 6R como referencia habitual, adaptando según la anatomía y el objetivo de visualización). Tras la exploración diagnóstica inicial, se procede a la reducción del foco de fractura, que puede realizarse de forma cerrada o asistida con instrumental percutáneo desde una incisión mínima palmar o dorsal, según la localización del trazo.

Una vez lograda una reducción satisfactoria bajo control artroscópico, se introduce la guía para el tornillo canulado siguiendo el eje longitudinal del escafoides, comprobando su posición tanto por fluoroscopia como por visión directa intraarticular. La colocación del tornillo debe respetar la cortical subcondral sin invadir la articulación, un detalle que la artroscopia permite confirmar con una precisión que la imagen radioscópica aislada no siempre ofrece.

Puntos clave de la técnica

  • Indicada principalmente en fracturas del tercio medio o proximal con desplazamiento mínimo o dudoso en pruebas de imagen convencionales.
  • Permite verificar la congruencia articular y descartar escalones que comprometan la consolidación.
  • Facilita el diagnóstico y tratamiento simultáneo de lesiones ligamentosas asociadas.
  • Requiere experiencia previa en artroscopia de muñeca y en cirugía percutánea del escafoides.
  • La selección adecuada del paciente sigue siendo determinante para el resultado final.

Indicaciones y selección del paciente

No todas las fracturas de escafoides son candidatas a esta técnica. Los casos con desplazamiento significativo, conminución o retraso diagnóstico prolongado suelen requerir un abordaje abierto o estrategias más complejas de reconstrucción vascular. La fijación percutánea asistida por artroscopia rinde sus mejores resultados en fracturas agudas, estables tras reducción, en pacientes sin comorbilidades que comprometan la cicatrización ósea.

«El valor real de la artroscopia en la fijación del escafoides no está en sustituir la fluoroscopia, sino en añadir una capa de certeza que reduce el margen de error en la reducción articular.»

Rehabilitación y seguimiento

El protocolo postoperatorio suele contemplar una inmovilización breve seguida de movilización progresiva, siempre individualizada según la estabilidad lograda intraoperatoriamente y la calidad ósea del paciente. El seguimiento radiológico periódico es imprescindible para confirmar la consolidación, dado que el escafoides mantiene un riesgo de retardo de consolidación superior al de otros huesos del carpo debido a su patrón vascular particular.

Las complicaciones descritas en la literatura, aunque poco frecuentes cuando la técnica se realiza correctamente, incluyen la malposición del tornillo, la persistencia de escalones articulares no detectados y, en casos aislados, la lesión de estructuras neurovasculares durante la creación de los portales. Un conocimiento profundo de la anatomía artroscópica de la muñeca resulta, por tanto, indispensable.

Perspectiva para 2026

La tendencia actual apunta hacia una mayor estandarización de esta técnica combinada, apoyada en mejoras del instrumental canulado y en cámaras artroscópicas de menor calibre que facilitan el acceso a espacios articulares reducidos. Para quienes deseen profundizar en los fundamentos de esta disciplina, recomendamos revisar los contenidos generales de nuestra sección de artroscopia de muñeca, donde abordamos de forma continuada las técnicas emergentes en este campo.

En definitiva, la fijación artroscópica del escafoides no pretende reemplazar el juicio clínico ni la experiencia quirúrgica acumulada, sino ofrecer una herramienta complementaria que, bien indicada, mejora la fiabilidad de un procedimiento cuyo margen de error histórico ha tenido consecuencias funcionales relevantes para el paciente.