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Artroscopia de hombro

Latarjet artroscópico frente a abierto: estado de la técnica en 2026

La técnica de Latarjet sigue siendo el patrón de referencia para la inestabilidad glenohumeral con pérdida ósea significativa, pero la discusión sobre su vía de abordaje, abierta o artroscópica, continúa generando debate entre cirujanos de hombro.

Publicado: 22 Oct 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Latarjet artroscópico frente a abierto: estado de la técnica en 2026

Han pasado más de setenta años desde que Michel Latarjet describiera la transferencia coracoidea para el tratamiento de la inestabilidad anterior de hombro, y la técnica sigue plenamente vigente. Lo que ha cambiado de forma sustancial en la última década es la vía de acceso: de la cirugía abierta clásica hemos pasado a un abordaje artroscópico cada vez más extendido, aunque no exento de controversia.

La técnica abierta como punto de partida

El Latarjet abierto ha sido durante décadas el procedimiento de elección en pacientes con defecto óseo glenoideo relevante, lesiones de Hill Sachs comprometidas o fracaso de estabilización previa con Bankart. Su reproducibilidad, la visualización directa de estructuras neurovasculares y una curva de aprendizaje relativamente corta explican que siga siendo hoy el abordaje más practicado a nivel global, especialmente fuera de los centros de alto volumen.

Las series históricas y las más recientes coinciden en que la tasa de recurrencia tras Latarjet abierto es baja en comparación con el Bankart artroscópico aislado en pacientes con pérdida ósea significativa, lo que sigue sustentando su indicación en ese subgrupo.

El Latarjet artroscópico: de la excepción a la práctica consolidada

Popularizado por Laurent Lafosse y su grupo, el abordaje artroscópico del Latarjet ha madurado notablemente en los últimos años. Permite una evaluación dinámica de la posición del injerto bajo visión directa, menor agresión de partes blandas y, en manos entrenadas, una recuperación funcional precoz que resulta atractiva tanto para el paciente deportista como para el cirujano.

No obstante, la propia naturaleza técnica del procedimiento (manejo coracoideo, fijación con tornillos canulados en un campo de visión limitado, proximidad al plexo braquial) exige una curva de aprendizaje considerablemente más larga que la de la vía abierta. Esto explica que, pese a su crecimiento, el Latarjet artroscópico continúe concentrado en unidades de referencia con alto volumen quirúrgico de hombro.

Qué dice la evidencia comparativa

Los estudios comparativos publicados hasta la fecha, en su mayoría series retrospectivas y algún ensayo con seguimiento intermedio, muestran resultados funcionales y tasas de recurrencia similares entre ambas vías cuando el procedimiento se realiza por cirujanos con experiencia suficiente en la técnica elegida. La diferencia más consistente aparece en el dolor postoperatorio inmediato y en el tiempo de retorno a la actividad, habitualmente más favorables en el grupo artroscópico, aunque esta ventaja tiende a diluirse a medio plazo.

En cuanto a complicaciones, la posición subóptima del injerto (demasiado lateral o medial) y los problemas de consolidación ósea son motivo de preocupación en ambas técnicas, aunque algunas series sugieren que el control visual directo de la cara posterior de la glenoides durante el abordaje artroscópico podría facilitar un posicionamiento más preciso. Es un hallazgo interesante, pero todavía no puede considerarse una conclusión definitiva dado el tamaño y la heterogeneidad de los estudios disponibles.

Puntos clave para la práctica clínica

  • La indicación quirúrgica (pérdida ósea glenoidea, fracaso de Bankart previo, exigencia deportiva) debe primar sobre la preferencia por una vía de abordaje concreta.
  • El Latarjet artroscópico exige una curva de aprendizaje prolongada y debe reservarse a cirujanos con formación específica acreditada.
  • El posicionamiento adecuado del injerto coracoideo sigue siendo el factor técnico más determinante del resultado, independientemente de la vía elegida.
  • La planificación preoperatoria con TC y, cada vez más, con reconstrucción 3D, es un estándar que debería generalizarse antes de cualquier abordaje.
  • La rehabilitación postoperatoria progresiva sigue siendo similar en ambas técnicas y no debe acelerarse por el hecho de haber empleado un abordaje mínimamente invasivo.

Selección de pacientes y perspectivas para 2026

En nuestra práctica clínica, la decisión entre abordaje abierto y artroscópico se apoya cada vez más en la experiencia específica del cirujano y en los recursos del centro, más que en una superioridad clínica demostrada de una técnica sobre la otra. La tendencia actual apunta hacia una convergencia de resultados a medida que más unidades incorporan formación estructurada en Latarjet artroscópico, apoyada en modelos de simulación y en el uso progresivo de guías de planificación personalizada.

Para quienes deseen profundizar en el conjunto de técnicas disponibles en patología del hombro, recomendamos revisar nuestra sección dedicada a artroscopia de hombro, donde iremos actualizando el estado de la evidencia sobre estabilización glenohumeral.

«El abordaje es una herramienta, no un fin en sí mismo: lo que determina el resultado del Latarjet sigue siendo la indicación correcta y la precisión en la colocación del injerto, se realice por vía abierta o artroscópica.»

Conclusión

El Latarjet artroscópico ha dejado de ser una técnica experimental para convertirse en una alternativa consolidada en centros con experiencia suficiente, pero no sustituye universalmente al abordaje abierto, que sigue siendo plenamente válido y, en muchos contextos, más accesible. La decisión debe basarse en la experiencia del equipo quirúrgico, los recursos disponibles y, sobre todo, en una indicación clínica bien fundamentada caso por caso.