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Artroscopia de hombro

Latarjet artroscópico vs abierto: estado de la técnica en 2026

La discusión entre Latarjet abierto y artroscópico ya no gira solo en torno a la vía de abordaje, sino a qué perfil de paciente y de cirujano se beneficia realmente de cada opción.

Publicado: 6 Sep 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Latarjet artroscópico vs abierto: estado de la técnica en 2026

Cuando empecé a operar inestabilidades glenohumerales complejas, el Latarjet abierto era prácticamente la única vía razonable para pacientes con pérdida ósea glenoidea significativa. Hoy, en 2026, la técnica artroscópica ha madurado lo suficiente como para ocupar un espacio real en la práctica diaria, aunque no ha desplazado al abordaje abierto ni debería hacerlo de forma universal.

Contexto: por qué seguimos hablando de esto

El procedimiento de Latarjet, descrito originalmente para estabilizar el hombro mediante transferencia coracoidea, sigue siendo el patrón de referencia en pacientes con inestabilidad recidivante asociada a defecto óseo glenoideo relevante o con factores de riesgo elevado de nueva luxación tras cirugía de partes blandas. Lo que ha cambiado en los últimos años no es la indicación, sino el abanico de vías para ejecutarla.

La versión artroscópica se popularizó buscando reducir la agresión de partes blandas, mejorar la visualización intraarticular y permitir el tratamiento simultáneo de lesiones asociadas (Bankart óseo, SLAP, lesiones capsulares) en el mismo acto quirúrgico. Sin embargo, técnicamente exige una curva de aprendizaje considerable, y esto sigue siendo el argumento central de quienes defienden mantener el abordaje abierto como opción por defecto en muchos centros.

Latarjet artroscópico: qué aporta realmente

La ventaja más citada del abordaje artroscópico es la posibilidad de inspeccionar toda la articulación antes de decidir el tratamiento definitivo, algo especialmente útil quir en pacientes con lesiones concomitantes no siempre visibles en la resonancia. También permite un control más preciso del posicionamiento del injerto coracoideo bajo visión directa, y en manos entrenadas se asocia a menor dolor postoperatorio inmediato y una recuperación funcional temprana algo más favorable.

Dicho esto, conviene ser prudentes: la evidencia disponible, aunque creciente, procede sobre todo de series de cirujanos con alto volumen y experiencia previa consolidada en artroscopia de hombro avanzada. Extrapolar esos resultados a cualquier entorno quirúrgico sin ese bagaje técnico es un error que he visto cometer, y que tiene consecuencias directas sobre la tasa de complicaciones, en particular las relacionadas con la posición del tornillo o la consolidación del injerto.

Latarjet abierto: por qué sigue vigente

El abordaje abierto no es una técnica "antigua" que deba jubilarse. Sigue siendo la opción más reproducible en la mayoría de centros, con tiempos quirúrgicos más predecibles y una menor dependencia de instrumental específico o de una curva de aprendizaje prolongada. En pacientes con anatomía compleja, revisiones de cirugías previas o cuando el equipo no dispone de experiencia artroscópica avanzada en inestabilidad, el abordaje abierto sigue siendo la elección más segura y sensata.

Además, a largo plazo, ambas técnicas muestran resultados funcionales y tasas de recurrencia de inestabilidad comparables cuando se ejecutan correctamente. La diferencia no está tanto en el resultado final esperado, sino en el camino para llegar a él y en el perfil de riesgo durante el aprendizaje.

«La técnica que mejor domina un cirujano en un caso concreto suele ser, en la práctica, la técnica más segura para ese paciente.»

Comparativa clínica: qué dice la evidencia disponible

La literatura publicada en los últimos años, incluyendo revisiones sistemáticas y series comparativas, tiende a mostrar resultados funcionales similares entre ambas vías en cuanto a estabilidad a medio y largo plazo. Las diferencias más consistentes aparecen en variables secundarias: el abordaje artroscópico suele asociarse a menor sangrado intraoperatorio y a una recuperación de la movilidad algo más rápida en las primeras semanas, mientras que el abordaje abierto muestra tiempos quirúrgicos más cortos y menor variabilidad entre cirujanos con distinto nivel de experiencia.

En cuanto a complicaciones específicas (fractura del injerto, mala posición del tornillo, lesión neurológica transitoria), la mayoría de series describe tasas bajas con ambas técnicas cuando se realizan en centros con experiencia consolidada, aunque es infrecuente encontrar comparaciones directas suficientemente potentes como para establecer diferencias estadísticamente concluyentes entre ambos abordajes en este punto concreto.

Puntos clave para la práctica clínica

  • La indicación de Latarjet (abierto o artroscópico) sigue basándose en el grado de pérdida ósea glenoidea y el riesgo de recidiva, no en la moda técnica.
  • El abordaje artroscópico exige una curva de aprendizaje real y sostenida antes de aplicarse de forma sistemática.
  • Los resultados funcionales a medio y largo plazo son comparables entre ambas técnicas cuando se ejecutan correctamente.
  • La elección del abordaje debe adaptarse a la experiencia del equipo quirúrgico y a la anatomía del paciente, no a una preferencia generalizada.
  • La formación continuada y la supervisión durante los primeros casos artroscópicos son determinantes para minimizar complicaciones evitables.

Una decisión que sigue siendo individual

Mi posición, tras años de práctica en artroscopia de hombro, es que el debate abierto frente a artroscópico se ha planteado a veces de forma equivocada, como si fuera una competición entre técnicas. La pregunta clínicamente relevante no es cuál técnica es superior en abstracto, sino cuál es la más adecuada para ese paciente concreto, en ese contexto quirúrgico concreto, con ese equipo concreto. En 2026, con ambas opciones consolidadas y con evidencia razonable detrás de cada una, la responsabilidad del cirujano es conocer los límites de su propia curva de aprendizaje y no forzar una vía artroscópica solo por su atractivo técnico cuando el abordaje abierto ofrece más garantías en ese caso particular.