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Lesiones en rampa del menisco medial: la rotura que no debes dejar de buscar

Hasta una de cada cuatro rodillas con rotura de LCA esconde una lesión en rampa que la RM y el portal anterior estándar pasan por alto. Buscarla de forma sistemática ya no es opcional.

Publicado: 5 May 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Lesiones en rampa del menisco medial: la rotura que no debes dejar de buscar

La lesión en rampa, es decir, la desinserción de la unión meniscocapsular del cuerno posterior del menisco medial, ha pasado en pocos años de curiosidad anatómica poco conocida a punto obligado de cualquier reconstrucción de ligamento cruzado anterior bien hecha. Su relevancia es doble: es una lesión relativamente frecuente en la rodilla con el LCA roto y, si se deja sin tratar, perpetúa la traslación tibial anterior y el componente rotacional que la plastia pretende controlar, aumentando el estrés mecánico sobre el injerto recién colocado. Llevo años insistiendo a los residentes que rotan por mi unidad en que explorar esta región no es un gesto opcional ni un lujo académico, sino parte del estándar mínimo de cualquier reconstrucción de LCA.

Por qué se escapa al diagnóstico

La resonancia magnética tiene una sensibilidad limitada para detectar la lesión en rampa: asienta en una zona periférica, relativamente bien vascularizada, que puede aparecer parcialmente reducida en decúbito y sin un derrame local especialmente llamativo en la imagen. Un edema óseo en el platillo tibial posteromedial debe elevar la sospecha diagnóstica, pero su ausencia no permite descartarla con seguridad. Tampoco basta con la visión estándar desde el portal anterolateral: el cuerno posterior del menisco medial queda oculto tras el cóndilo femoral en esa vista, y una rampa que parece estable al explorarla desde delante puede resultar francamente inestable cuando se examina desde atrás, con el gancho palpador en la mano.

Patrones de rotura y su relevancia clínica

No todas las lesiones en rampa son iguales ni exigen el mismo tratamiento. Las hay meramente sinoviales, con la unión meniscocapsular todavía razonablemente estable a la palpación, y las hay francamente inestables, con desinserción completa que permite desplazar el cuerno posterior varios milímetros hacia el centro de la articulación. Esta distinción, más que el simple hecho de encontrar o no una lesión, es la que orienta la decisión terapéutica: una rampa estable y de pequeño tamaño puede beneficiarse de un tratamiento conservador dentro del propio acto quirúrgico, mientras que una lesión inestable de tamaño relevante compromete la biomecánica de la rodilla si se deja tal cual, incluso con una plastia de LCA técnicamente perfecta.

La exploración transnotch como gesto sistemático

El estándar que sigo en mi práctica es explorar la unión meniscocapsular posteromedial en todas las reconstrucciones de LCA, pasando la óptica de 30 grados por la escotadura intercondílea, entre el cóndilo femoral medial y el ligamento cruzado posterior, con la rodilla en flexión y un valgo suave que abre el compartimento. Un portal posteromedial accesorio permite palpar la unión con el gancho y, si procede, desbridar o suturar en el mismo tiempo quirúrgico. El gesto añade pocos minutos al procedimiento y evita el clásico «no vi nada» que a menudo precede a un fracaso precoz e inexplicado de la plastia. La técnica quirúrgica y la sistemática completa de exploración de la rodilla se desarrollan con más detalle en nuestra sección de artroscopia de rodilla.

Claves de la lesión en rampa

  • Buscarla de forma sistemática en toda reconstrucción de LCA, sea aguda o crónica.
  • La RM negativa no excluye el diagnóstico; el edema tibial posteromedial es un signo indirecto útil pero no definitivo.
  • Exploración transnotch con óptica de 30 grados y palpación directa desde un portal posteromedial.
  • Las lesiones inestables o de tamaño relevante deben repararse, no rasparse superficialmente y abandonarse.
  • Sutura con gancho pasador desde posteromedial, o con dispositivos todo-dentro según el patrón de rotura y la experiencia del cirujano.

Reparar: con qué y cuándo

Las rampas estables, cortas y no desplazadas pueden tratarse con desbridamiento y estimulación del lecho en el contexto de una reconstrucción de LCA, que por sí misma mejora el entorno biológico de cicatrización de la zona. Las lesiones inestables requieren sutura formal: el gancho de paso desde el portal posteromedial con nudos deslizantes sigue siendo, en mi experiencia, el patrón de referencia más fiable, mientras que los dispositivos todo-dentro son una alternativa razonable en manos entrenadas, con las consideraciones técnicas que repasamos en la guía de reparación meniscal all-inside. La rehabilitación debe respetar la sutura meniscal: limitación de la flexión profunda en carga durante las primeras semanas, coordinada siempre con el protocolo específico de la plastia de LCA.

«La rampa no perdona al cirujano que no la busca: la plastia de LCA que fracasa "sin motivo" muchas veces tenía el motivo escondido detrás del cóndilo medial.»

Mensaje final

Incorporar la exploración posteromedial sistemática es probablemente la mejora de resultados más económica disponible hoy en cirugía del LCA: no requiere implantes nuevos ni tecnología adicional, solo disciplina y unos minutos más de quirófano. Protocolizarla en la hoja quirúrgica, y registrar el hallazgo tanto si es positivo como si es negativo, debería ser ya un estándar de calidad exigible en cualquier unidad que opere ligamento cruzado anterior con regularidad.