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Artroscopia de tobillo

Lesiones sindesmales y artroscopia: cuándo mirar dentro del tobillo

La sindesmosis tibiofibular sigue siendo una de las grandes infravaloradas en el esguince de tobillo. Cuando la clínica y la imagen no coinciden, la artroscopia aporta la respuesta que ninguna prueba estática puede dar.

Publicado: 4 Ago 2026 · Redacción Artroscopia.org

Lesiones sindesmales y artroscopia: cuándo mirar dentro del tobillo

La lesión de la sindesmosis tibiofibular distal representa entre el 10 y el 20 por ciento de los esguinces de tobillo, pero su diagnóstico clínico continúa siendo impreciso. La combinación de dolor a la palpación en la región anterolateral, el squeeze test y las pruebas de rotación externa ofrece una sensibilidad limitada, especialmente en lesiones parciales o crónicas. La resonancia magnética mejora la detección, pero no siempre traduce inestabilidad funcional real. Es en ese margen de incertidumbre donde la artroscopia de tobillo se ha consolidado como herramienta diagnóstica y terapéutica de referencia.

Por qué la exploración estática no basta

La sindesmosis es una articulación dinámica. Su competencia depende de la integridad conjunta del ligamento tibiofibular anteroinferior, el interóseo, el posteroinferior y el transverso profundo. Una radiografía con estrés o una resonancia pueden mostrar edema o incluso rotura parcial sin que exista diástasis funcional relevante durante la carga. A la inversa, pacientes con imagen aparentemente normal presentan inestabilidad sintomática persistente. Esta disociación entre imagen y función es la principal justificación para la exploración artroscópica dinámica, que permite valorar la sindesmosis bajo estrés directo y visión directa del gap tibiofibular.

Indicaciones actuales para la artroscopia diagnóstica

El consenso clínico de 2025 y 2026 tiende a reservar la artroscopia sindesmal para escenarios concretos, evitando su uso indiscriminado en esguinces agudos simples. Las situaciones donde su rendimiento es más claro incluyen la sospecha de lesión sindesmal aislada sin fractura maleolar evidente, la persistencia de dolor o inestabilidad tras tratamiento conservador correctamente indicado, y la necesidad de confirmar estabilidad intraoperatoria en fracturas de tobillo con afectación sindesmal dudosa en pruebas de imagen.

También cobra relevancia en el contexto deportivo, donde el retorno precoz a la actividad exige certeza diagnóstica antes de decidir entre inmovilización prolongada, rehabilitación específica o fijación quirúrgica.

El hook test artroscópico y la valoración dinámica

Uno de los aportes más valorados de la técnica artroscópica es la posibilidad de reproducir maniobras de estrés bajo visión directa. El denominado hook test, realizado introduciendo un gancho romo entre tibia y fíbula mientras se aplica rotación externa, permite cuantificar visualmente el grado de apertura sindesmal, algo que ninguna prueba de imagen estática reproduce con la misma fidelidad. La combinación de esta maniobra con la evaluación directa de los ligamentos y del cartílago articular adyacente convierte a la artroscopia en un procedimiento que integra diagnóstico y toma de decisión terapéutica en el mismo acto quirúrgico.

Además, permite descartar lesiones asociadas frecuentemente subestimadas, como lesiones osteocondrales del domo talar o cuerpos libres intraarticulares, que pueden condicionar el resultado funcional si no se abordan simultáneamente.

Claves para decidir cuándo explorar artroscópicamente la sindesmosis

  • Dolor anterolateral persistente más allá de cuatro a seis semanas tras esguince tratado de forma conservadora.
  • Discrepancia entre hallazgos de resonancia magnética y clínica funcional del paciente.
  • Fracturas de tobillo con sospecha de inestabilidad sindesmal no confirmada por fluoroscopia intraoperatoria estándar.
  • Deportistas de alto rendimiento que requieren certeza diagnóstica antes de definir el tiempo de baja deportiva.
  • Sospecha de lesiones condrales asociadas que puedan modificar el plan terapéutico global.

Del diagnóstico a la fijación: decisiones intraoperatorias

Cuando la exploración confirma diástasis relevante, la tendencia actual favorece la fijación con sistemas dinámicos tipo sutura-botón frente al tornillo transindesmal rígido, por su capacidad de permitir micromovimiento fisiológico y menor tasa de reintervención para retirada de material. La decisión, no obstante, sigue siendo individualizada según el patrón lesional, la calidad ósea y las demandas funcionales del paciente. La artroscopia permite, en el mismo acto, confirmar la reducción anatómica tras la fijación, un control de calidad que la fluoroscopia aislada no siempre garantiza con la misma precisión.

«La sindesmosis no se lesiona de forma binaria: existe un espectro de inestabilidad que solo la visión directa y dinámica puede terminar de caracterizar.»

Una herramienta, no un reflejo automático

El valor de la artroscopia en la patología sindesmal reside en su capacidad de resolver la incertidumbre clínica, no en sustituir el juicio ortopédico. Su indicación debe surgir de una sospecha fundamentada, no de un protocolo rígido aplicado a todo esguince de tobillo. Para profundizar en las indicaciones generales, técnicas de portales y complicaciones asociadas a esta cirugía, puede consultarse la sección dedicada a la artroscopia de tobillo, donde se actualizan periódicamente los criterios técnicos vigentes.

El futuro inmediato de esta indicación probablemente pase por una mejor estratificación preoperatoria mediante resonancias dinámicas de mayor resolución, que permitan reservar la artroscopia para aquellos casos donde realmente aporte información que cambie el manejo clínico del paciente.