
En la consulta de traumatología deportiva, el bailarín constituye un perfil de paciente muy particular. No busca únicamente el alivio del dolor, sino recuperar un rango de movimiento extremo que en la población general resultaría anecdótico. La posición de demi-pointe o en pointe exige una flexión plantar máxima del tobillo, y es precisamente en ese gesto repetido miles de veces a lo largo de una carrera donde se gesta el síndrome de pinzamiento posterior.
El os trigonum: variante anatómica que se vuelve sintomática
El os trigonum es un huesecillo accesorio situado en el tubérculo posterolateral del astrágalo, resultado de la falta de fusión de un núcleo de osificación secundario. Su presencia radiológica no implica enfermedad: la mayoría de las personas que lo presentan son asintomáticas durante toda su vida. El problema surge cuando la flexión plantar repetida y forzada, propia de la danza, comprime este fragmento óseo entre la tibia y el calcáneo, generando sinovitis reactiva, dolor posterior y, en ocasiones, fractura de estrés del propio fragmento.
La clínica clásica incluye dolor posterior de tobillo que se reproduce con la flexión plantar forzada pasiva (el conocido test de pinzamiento posterior) y que se agrava específicamente en pointe. La resonancia magnética es la prueba de elección para valorar el edema óseo asociado y descartar patología concomitante de partes blandas, mientras que la tomografía computarizada resulta útil cuando existe duda sobre fragmentación o consolidación incompleta.
El flexor largo del dedo gordo: el tendón que acompaña al problema
El tendón del flexor largo del dedo gordo (FLD) discurre justo por detrás del os trigonum, en un túnel fibroóseo estrecho entre los tubérculos medial y lateral del astrágalo. Esta vecindad anatómica explica por qué, en un porcentaje relevante de bailarines con pinzamiento posterior, coexiste una tenosinovitis del FLD, e incluso nódulos o adherencias que pueden generar el fenómeno de dedo en resorte del hallux o bloqueos dolorosos al despegue en pointe.
Esta asociación no es casual: la biomecánica que sobrecarga el compartimento posterior del tobillo también fricciona el tendón en su recorrido retromaleolar. Por eso, en la evaluación del bailarín con dolor posterior de tobillo, la exploración dirigida del FLD (dolor a la flexión resistida del hallux, crepitación en el trayecto tendinoso) debe formar parte sistemática del examen físico, y no un hallazgo incidental en quirófano.
Abordaje artroscópico: portales posteriores y visión directa
Cuando el tratamiento conservador (modificación de carga, fisioterapia dirigida al control de la flexión plantar, infiltraciones selectivas) no resuelve el cuadro tras un periodo razonable, la artroscopia posterior de tobillo se ha consolidado como la técnica de referencia. Los portales posterolateral y posteromedial, descritos con el paciente en decúbito prono, permiten un acceso directo al compartimento posterior sin necesidad de abrir el retináculo flexor de forma extensa, lo que reduce la morbilidad respecto a la cirugía abierta clásica.
A través de esta vía se puede resecar el os trigonum sintomático, liberar la sinovitis reactiva y, en el mismo tiempo quirúrgico, realizar la tenólisis del FLD si existe compromiso tendinoso demostrado. Ampliamos la descripción técnica detallada de portales e instrumental en nuestra sección dedicada a artroscopia de tobillo.
Claves clínicas para el manejo del bailarín
- Confirmar que el os trigonum es la causa real del dolor, no un hallazgo incidental en la imagen.
- Explorar sistemáticamente el flexor largo del dedo gordo en todo bailarín con dolor posterior de tobillo.
- Priorizar el abordaje posterior por su menor agresión sobre el paquete neurovascular y el retináculo.
- Planificar la rehabilitación con el equipo de danza, respetando los tiempos biológicos de cicatrización antes de reintroducir el pointe.
- Informar con honestidad sobre el pronóstico: la mayoría de bailarines retoma su actividad, aunque el calendario depende de la exigencia técnica de cada disciplina.
Rehabilitación y retorno a la escena
El postoperatorio inmediato busca controlar la inflamación y preservar la movilidad del tobillo sin forzar la flexión plantar extrema en las primeras semanas. La progresión hacia el trabajo específico de pointe debe ser gradual y supervisada, incorporando al fisioterapeuta y, siempre que sea posible, al maestro de danza en la toma de decisiones sobre el retorno a la actividad completa.
La experiencia acumulada en centros especializados en patología del bailarín coincide en que, cuando el diagnóstico es correcto y se aborda de forma conjunta el os trigonum y el FLD si está implicado, el pronóstico funcional es favorable en la gran mayoría de los casos. El error más frecuente no está en la técnica quirúrgica, sino en subestimar el componente tendinoso o en acelerar el retorno antes de que el tejido esté preparado.
«En el bailarín, el tobillo no es solo una articulación: es el instrumento de su lenguaje corporal. Tratarlo exige tanta precisión anatómica como respeto por los tiempos de su cuerpo.»
La artroscopia de tobillo, cuando se indica con criterio y se ejecuta con conocimiento profundo de esta anatomía particular, ofrece hoy una vía segura y mínimamente invasiva para devolver al bailarín aquello que realmente necesita: volver a bailar sin dolor.