
La rodilla varo del paciente joven y activo plantea un reto distinto al de la gonartrosis del paciente mayor. Aquí el objetivo no es solo aliviar el dolor, sino preservar la articulación nativa el mayor tiempo posible, retrasando o evitando la artroplastia. En este contexto, la osteotomía tibial alta de adición medial (OTA) se ha consolidado como la técnica de referencia para realinear el eje mecánico, y cada vez con más frecuencia se plantea combinada con un procedimiento artroscópico en el mismo tiempo quirúrgico.
Por qué combinar ambos procedimientos
El varo de rodilla sobrecarga de forma crónica el compartimento femorotibial medial. Esa sobrecarga favorece la degeneración del menisco medial, lesiones condrales focales y, en muchos casos, roturas meniscales degenerativas que coexisten con el desalineamiento. Operar solo la lesión intraarticular sin corregir el eje suele abocar a una recidiva de síntomas, porque la causa mecánica de fondo persiste. Y a la inversa, corregir el eje sin valorar ni tratar la lesión meniscal o condral deja sin resolver una fuente de dolor y de progresión del daño articular.
De ahí que, en pacientes seleccionados, la secuencia lógica sea realizar primero una artroscopia diagnóstica y terapéutica (meniscectomía parcial, sutura meniscal, microfracturas o técnicas de estimulación de la médula ósea, según el hallazgo) y a continuación, en el mismo acto, la osteotomía correctora.
Selección del paciente: la clave del éxito
No todos los pacientes con varo y lesión intraarticular son candidatos a este abordaje combinado. La indicación más sólida se da en personas jóvenes, con buen nivel de actividad, varo constitucional o postraumático moderado, y una lesión condral o meniscal focal en el compartimento medial sin artrosis avanzada en los otros compartimentos. La estabilidad ligamentosa, especialmente del ligamento cruzado anterior, debe valorarse siempre, ya que la inestabilidad asociada puede exigir reconstrucción adicional o modificar la planificación de la osteotomía.
La edad biológica pesa más que la cronológica. Un paciente de cuarenta y tantos años con buena calidad articular y expectativas deportivas puede beneficiarse claramente de este enfoque, mientras que cambios degenerativos extensos en la resonancia o en la propia artroscopia deben hacer reconsiderar la indicación hacia soluciones menos conservadoras del eje.
Planificación: el eje antes que el bisturí
La planificación radiológica sigue siendo el paso más determinante. La telerradiografía de miembros inferiores en carga permite calcular el eje mecánico y definir el punto de corrección deseado, habitualmente desplazando la carga ligeramente hacia el compartimento lateral sin sobrecorregir en exceso, lo que podría generar nuevos problemas mecánicos. La resonancia magnética aporta información sobre el estado meniscal y condral que complementa, pero no sustituye, la evaluación artroscópica directa.
En la práctica, muchos cirujanos preferimos realizar primero la artroscopia para confirmar los hallazgos y tratar lo que sea tratable, y solo después proceder a la apertura de la osteotomía, evitando así que el abordaje medial de la OTA interfiera con el manejo artroscópico. Puedes profundizar en las técnicas y el instrumental empleado en nuestra sección dedicada a la artroscopia de rodilla.
Puntos clave del abordaje combinado
- El varo no corregido es una causa frecuente de fracaso o recidiva tras el tratamiento aislado de lesiones meniscales o condrales mediales.
- La selección cuidadosa del paciente, priorizando buena calidad articular global, es más determinante que la técnica quirúrgica en sí.
- El orden habitual es artroscopia diagnóstica y terapéutica primero, osteotomía después, en el mismo tiempo quirúrgico.
- La sobrecorrección del eje debe evitarse tanto como la infracorrección: ambas comprometen el resultado a medio plazo.
- La estabilidad ligamentosa y el estado de los otros compartimentos deben evaluarse siempre antes de indicar el procedimiento combinado.
Rehabilitación y expectativas realistas
La rehabilitación tras un procedimiento combinado suele ser más conservadora en las primeras semanas que la de una artroscopia aislada, dado que la consolidación ósea de la osteotomía marca el ritmo de la carga progresiva. Es importante trasladar al paciente, desde la consulta preoperatoria, que el objetivo no es volver de inmediato a la actividad deportiva de impacto, sino conseguir una rodilla funcional y menos dolorosa a medio y largo plazo, retrasando la necesidad de una prótesis.
«Corregir el eje sin atender la lesión intraarticular, o tratar la lesión sin corregir el eje, son dos formas distintas de dejar el problema a medio resolver.»
Perspectiva actual
En los últimos años se ha afianzado la idea de que el tratamiento de la rodilla varo del paciente joven debe entenderse de forma integral, considerando eje, estabilidad y superficie articular como tres elementos interdependientes. La combinación de osteotomía y artroscopia no es una moda técnica, sino una respuesta lógica a esa interdependencia. El reto para los próximos años sigue siendo afinar los criterios de selección y los protocolos de rehabilitación, con series de seguimiento más largas que permitan establecer recomendaciones con mayor nivel de evidencia.