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Cadera · Rehabilitación

Protocolo de rehabilitación tras artroscopia de cadera: de la camilla al deporte

La mitad del resultado de una artroscopia de cadera se decide después de retirar el campo quirúrgico. Un protocolo por fases con hitos objetivos (no por semanas de calendario) es la herramienta que separa una buena cirugía de un buen resultado.

Publicado: 28 Jul 2026 · Redacción Artroscopia.org

Protocolo de rehabilitación tras artroscopia de cadera: de la camilla al deporte

Tras una artroscopia de cadera por choque femoroacetabular con reparación labral, el tejido reparado, la cápsula suturada y la superficie de femoroplastia conviven durante semanas en un equilibrio frágil: hay que mover pronto para evitar adherencias y proteger a la vez las suturas de la flexión y la rotación forzadas. El protocolo que sigue (por fases con criterios de progresión, no por fechas rígidas) resume la práctica actual de las unidades de preservación de cadera y debe adaptarse siempre a los gestos realizados: microfracturas, plicatura capsular o reconstrucción labral imponen ritmos más conservadores.

Fase 1 (semanas 0-4): proteger y mover

Los objetivos son controlar el dolor y la inflamación, proteger las reparaciones y evitar la rigidez y la tendinitis reactiva del psoas, la complicación menor más frecuente del periodo. Carga parcial con dos bastones durante 2-3 semanas (4-6 semanas o más si hay microfracturas), limitación de la flexión activa por encima de 90°, de la rotación externa y de la extensión forzada para proteger cápsula y labrum, y movilización precoz: bicicleta estática sin resistencia y con sillín alto desde los primeros días, movilizaciones pasivas y ejercicios isométricos suaves. La educación del paciente en esta fase evita la mayoría de los problemas de las siguientes.

Fases 2 y 3 (semanas 4-12): movilidad completa y fuerza

Recuperada la marcha sin ayudas y sin cojera, el trabajo se centra en restaurar el rango articular completo, normalizar el patrón de marcha y construir fuerza: glúteo medio y mayor, aductores, core lumbopélvico y, con prudencia, flexores de cadera. La progresión a cadenas cinéticas cerradas, prensa con recorrido controlado y trabajo propioceptivo prepara la fase dinámica. El criterio para iniciar la carrera (habitualmente alrededor de la semana 12) no es la fecha sino la checklist: rango indoloro, fuerza próxima al 80 % del lado sano y control pélvico en apoyo monopodal.

Hitos que autorizan el cambio de fase

  • Fase 1 → 2: marcha sin bastones ni cojera, dolor controlado sin analgesia pautada, flexión pasiva ≥ 100° indolora.
  • Fase 2 → 3: rango completo, fuerza ≥ 70 % contralateral, sentadilla monopodal con pelvis estable.
  • Fase 3 → carrera: fuerza ≥ 80 %, sin dolor en impacto controlado (saltos submáximos).
  • Alta deportiva: fuerza ≥ 90 %, simetría en hop tests y gesto deportivo completo sin aprensión.
  • Señal de alarma en cualquier fase: dolor inguinal creciente o chasquido doloroso de psoas → frenar y reevaluar, no «apretar los dientes».

Fase 4 (a partir del tercer mes): readaptación deportiva

La última fase pertenece tanto al readaptador como al fisioterapeuta: pliometría progresiva, cambios de dirección, aceleraciones y frenadas, y finalmente el gesto específico del deporte con carga completa. Los criterios objetivos de alta y los plazos por deporte están desarrollados en nuestro artículo sobre el retorno al juego tras cirugía de choque femoroacetabular; como norma general, la competición llega entre el cuarto y el sexto mes y nunca debería autorizarse por calendario sin tests de fuerza y salto documentados.

«El protocolo no es una lista de ejercicios: es un contrato de hitos entre cirujano, fisioterapeuta, enfermería y paciente.»

El papel de enfermería en el seguimiento

La enfermería de la unidad es el hilo conductor del proceso: revisión de portales y retirada de puntos, vigilancia de signos de alarma (fiebre, dolor desproporcionado, déficit sensitivo persistente tras la tracción), refuerzo de las restricciones de cada fase y coordinación de citas entre cirugía y fisioterapia. Documentar cada hito en la historia clínica compartida evita que el paciente progrese por libre; las consultas que trabajan con un software de historia clínica en la nube como DriCloud pueden registrar los hitos del protocolo y compartirlos en tiempo real entre cirujano, enfermería y fisioterapia, lo que reduce llamadas, duplicidades y saltos de fase no autorizados.

Un protocolo por fases, criterios objetivos y un equipo que se comunica convierten una buena artroscopia en un buen resultado clínico. La técnica quirúrgica que precede a todo esto (indicaciones, portales, tracción y gestos intraarticulares) está desarrollada en nuestra guía de artroscopia de cadera.