
Tras una artroscopia de cadera por choque femoroacetabular con reparación labral, el tejido reparado, la cápsula suturada y la superficie de femoroplastia conviven durante semanas en un equilibrio frágil: hay que mover pronto para evitar adherencias y proteger a la vez las suturas de la flexión y la rotación forzadas. El protocolo que sigue (por fases con criterios de progresión, no por fechas rígidas) resume la práctica actual de las unidades de preservación de cadera y debe adaptarse siempre a los gestos realizados: microfracturas, plicatura capsular o reconstrucción labral imponen ritmos más conservadores.
Fase 1 (semanas 0-4): proteger y mover
Los objetivos son controlar el dolor y la inflamación, proteger las reparaciones y evitar la rigidez y la tendinitis reactiva del psoas, la complicación menor más frecuente del periodo. Carga parcial con dos bastones durante 2-3 semanas (4-6 semanas o más si hay microfracturas), limitación de la flexión activa por encima de 90°, de la rotación externa y de la extensión forzada para proteger cápsula y labrum, y movilización precoz: bicicleta estática sin resistencia y con sillín alto desde los primeros días, movilizaciones pasivas y ejercicios isométricos suaves. La educación del paciente en esta fase evita la mayoría de los problemas de las siguientes.
Fases 2 y 3 (semanas 4-12): movilidad completa y fuerza
Recuperada la marcha sin ayudas y sin cojera, el trabajo se centra en restaurar el rango articular completo, normalizar el patrón de marcha y construir fuerza: glúteo medio y mayor, aductores, core lumbopélvico y, con prudencia, flexores de cadera. La progresión a cadenas cinéticas cerradas, prensa con recorrido controlado y trabajo propioceptivo prepara la fase dinámica. El criterio para iniciar la carrera (habitualmente alrededor de la semana 12) no es la fecha sino la checklist: rango indoloro, fuerza próxima al 80 % del lado sano y control pélvico en apoyo monopodal.
Hitos que autorizan el cambio de fase
- Fase 1 → 2: marcha sin bastones ni cojera, dolor controlado sin analgesia pautada, flexión pasiva ≥ 100° indolora.
- Fase 2 → 3: rango completo, fuerza ≥ 70 % contralateral, sentadilla monopodal con pelvis estable.
- Fase 3 → carrera: fuerza ≥ 80 %, sin dolor en impacto controlado (saltos submáximos).
- Alta deportiva: fuerza ≥ 90 %, simetría en hop tests y gesto deportivo completo sin aprensión.
- Señal de alarma en cualquier fase: dolor inguinal creciente o chasquido doloroso de psoas → frenar y reevaluar, no «apretar los dientes».
Fase 4 (a partir del tercer mes): readaptación deportiva
La última fase pertenece tanto al readaptador como al fisioterapeuta: pliometría progresiva, cambios de dirección, aceleraciones y frenadas, y finalmente el gesto específico del deporte con carga completa. Los criterios objetivos de alta y los plazos por deporte están desarrollados en nuestro artículo sobre el retorno al juego tras cirugía de choque femoroacetabular; como norma general, la competición llega entre el cuarto y el sexto mes y nunca debería autorizarse por calendario sin tests de fuerza y salto documentados.
«El protocolo no es una lista de ejercicios: es un contrato de hitos entre cirujano, fisioterapeuta, enfermería y paciente.»
El papel de enfermería en el seguimiento
La enfermería de la unidad es el hilo conductor del proceso: revisión de portales y retirada de puntos, vigilancia de signos de alarma (fiebre, dolor desproporcionado, déficit sensitivo persistente tras la tracción), refuerzo de las restricciones de cada fase y coordinación de citas entre cirugía y fisioterapia. Documentar cada hito en la historia clínica compartida evita que el paciente progrese por libre; las consultas que trabajan con un software de historia clínica en la nube como DriCloud pueden registrar los hitos del protocolo y compartirlos en tiempo real entre cirujano, enfermería y fisioterapia, lo que reduce llamadas, duplicidades y saltos de fase no autorizados.
Un protocolo por fases, criterios objetivos y un equipo que se comunica convierten una buena artroscopia en un buen resultado clínico. La técnica quirúrgica que precede a todo esto (indicaciones, portales, tracción y gestos intraarticulares) está desarrollada en nuestra guía de artroscopia de cadera.