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Artroscopia de cadera

Rehabilitación precoz tras femoroplastia: qué proteger y qué movilizar

La femoroplastia artroscópica exige un equilibrio delicado entre estimular la recuperación funcional y respetar la biología ósea en fase de remodelación.

Publicado: 11 Ago 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Rehabilitación precoz tras femoroplastia: qué proteger y qué movilizar

Cuando hablamos de femoroplastia en el contexto del choque femoroacetabular, nos referimos a la resección ósea del reborde de la cabeza-cuello femoral para corregir la deformidad tipo cam. Es un procedimiento consolidado dentro de la artroscopia de cadera, pero su éxito no depende solo de la técnica quirúrgica: la rehabilitación postoperatoria determina en gran medida el resultado funcional a medio y largo plazo.

El hueso no es tejido blando: tiempos biológicos distintos

Uno de los errores más frecuentes en la práctica clínica es extrapolar protocolos de rehabilitación pensados para reparaciones labrales o capsulares a pacientes sometidos a resección ósea extensa. El hueso remodelado tras la femoroplastia atraviesa una fase de fragilidad relativa mientras se produce la reosificación superficial. Esto no significa inmovilización prolongada, pero sí exige prudencia en la carga axial durante las primeras semanas, especialmente cuando la resección ha sido profunda o se ha combinado con otros gestos como la reparación labral.

La literatura reciente, y también mi experiencia acumulada en consulta, coincide en que el riesgo real no es la rigidez articular (que suele resolverse con trabajo activo temprano) sino la fractura por sobrecarga en el cuello femoral cuando se permite apoyo completo de forma precipitada. Este riesgo, aunque infrecuente, es lo suficientemente grave como para justificar un protocolo escalonado de carga.

Qué proteger: carga y torsión, no el movimiento en sí

Durante las primeras dos a cuatro semanas, mi recomendación habitual es restringir la carga completa mediante apoyo parcial con muletas, ajustando el porcentaje de peso corporal según la magnitud de la resección documentada intraoperatoriamente. No se trata de inmovilizar la cadera, sino de evitar los momentos de fuerza rotacional y de flexión-carga combinada que concentran tensión en la zona osteotomizada.

Las rotaciones forzadas, especialmente la rotación interna con cadera en flexión, deben evitarse en fases iniciales no porque dañen tejido blando, sino porque generan estrés torsional directo sobre el cuello femoral remodelado. Es aquí donde muchos protocolos genéricos fallan: protegen la cápsula pero descuidan la biomecánica ósea.

Qué mover: movilidad precoz sin carga es tu aliada

Contrariamente a la intuición de "proteger equivale a inmovilizar", la movilidad pasiva y activa asistida sin carga debe iniciarse de forma temprana, habitualmente desde las primeras 24-48 horas. El objetivo es prevenir la rigidez capsular y mantener la lubricación articular, sin comprometer el hueso en fase de curación.

El trabajo en descarga (bicicleta estática sin resistencia, ejercicios en piscina cuando la herida lo permite, movilización articular guiada por fisioterapeuta) permite estimular el rango de movimiento sin generar las fuerzas de reacción articular que sí aparecen con el apoyo completo. Esta disociación entre movilidad y carga es, en mi opinión, el concepto clave que todo equipo de rehabilitación debe internalizar tras una femoroplastia.

«El objetivo no es mover menos ni mover más: es mover sin cargar, y cargar sin rotar, hasta que el hueso lo permita.»

Progresión funcional: cuándo dar el siguiente paso

La transición hacia carga completa y ejercicios de fortalecimiento activo (elevaciones de pierna recta, trabajo de glúteo medio, propiocepción en bipedestación) suele iniciarse entre la cuarta y sexta semana, siempre condicionada por la evolución clínica individual y, cuando esté disponible, por el control radiológico de la zona resecada. No existe un calendario universal válido para todos los pacientes: la magnitud de la resección ósea, la edad, la densidad mineral y la actividad basal del paciente modulan estos plazos.

En pacientes deportistas, la reincorporación a actividades de impacto (carrera, cambios de dirección) suele demorarse más allá de los tres meses, y la vuelta a deportes de contacto o pivotaje requiere una valoración funcional específica, no solo temporal.

Puntos clave para el equipo asistencial

  • Separar conceptualmente movilidad y carga: mover pronto, cargar con prudencia.
  • Evitar rotación interna forzada en flexión durante las primeras semanas.
  • Ajustar la progresión de carga a la magnitud de la resección ósea, no a un calendario fijo.
  • Priorizar trabajo en descarga (piscina, bicicleta) antes de fortalecimiento con apoyo completo.
  • Reevaluar clínicamente antes de autorizar actividades de impacto o pivotaje.

Una decisión de equipo, no solo del cirujano

La comunicación fluida entre cirujano y fisioterapeuta es, quizá, el factor más determinante en la rehabilitación tras femoroplastia. El informe quirúrgico debe especificar claramente la localización y profundidad de la resección, porque esa información condiciona directamente el ritmo de progresión funcional. Sin ese dato, el equipo de rehabilitación trabaja a ciegas, y eso es algo que como comunidad clínica debemos seguir mejorando.