
Cuando resecamos hueso en la unión cabeza-cuello femoral para corregir un choque femoroacetabular tipo cam, no solo modificamos la anatomía: creamos una zona de menor resistencia mecánica que necesita tiempo para remodelarse. La pregunta que me hacen con más frecuencia los compañeros que empiezan en artroscopia de cadera es la misma que me hice yo hace años: ¿cuándo puedo dejar que el paciente cargue peso sin miedo a una fractura?
No existe una respuesta única, y quien la ofrezca sin matices probablemente no ha visto suficientes complicaciones. La rehabilitación tras femoroplastia depende del volumen de resección, de la calidad ósea del paciente, de si se ha añadido un procedimiento labral concomitante y de la técnica de fijación de la reparación capsular. Vamos por partes.
Por qué el hueso resecado no es un detalle menor
La femoroplastia busca eliminar la giba cam sin debilitar excesivamente el cuello femoral. Existe consenso amplio en que resecciones que superan un determinado porcentaje del diámetro del cuello aumentan el riesgo de fractura subcapital, especialmente si se combinan con carga axial precoz y torsión. Por eso, en mi práctica, la planificación preoperatoria con imagen 3D no es un lujo: es la base sobre la que luego construyo el plan de rehabilitación.
Lo que muchos cirujanos jóvenes subestiman es que el hueso no recupera su resistencia original de forma inmediata. El proceso de remodelación ósea sigue una curva biológica que no se acelera por mucho que el paciente esté motivado o el postoperatorio haya sido "limpio". Aquí es donde el fisioterapeuta y el cirujano deben hablar el mismo idioma.
Qué proteger en las primeras semanas
Durante las primeras cuatro a seis semanas, mi indicación habitual es carga parcial con muletas, ajustada según el volumen de resección observado intraoperatoriamente. En resecciones extensas, prefiero prolongar la descarga parcial y evitar movimientos combinados de flexión profunda con rotación interna, que son los que más solicitan la zona resecada.
También conviene proteger la reparación capsular si se realizó cierre o plicatura. La cápsula anterior, cuando se sutura, necesita un periodo de protección frente a la extensión forzada y la rotación externa extrema, gestos que la tensionan de forma similar a como lo hace la carga sobre el hueso resecado.
Qué movilidad sí se debe permitir desde el inicio
Aquí está el matiz que separa una buena rehabilitación de una simple inmovilización prolongada: la movilidad pasiva y activa asistida dentro de rangos seguros debe comenzar de forma precoz. La inmovilidad completa de la cadera es, en la mayoría de series publicadas, más perjudicial que protectora, porque favorece rigidez capsular, atrofia del glúteo medio y adherencias intraarticulares.
Trabajo con mis fisioterapeutas de referencia un protocolo que combina bicicleta estática sin resistencia desde los primeros días, movilización pasiva en rangos medios de flexión y ejercicios isométricos de glúteo y core que no generan carga axial significativa sobre el cuello femoral. El objetivo es mantener la nutrición del cartílago y evitar la cicatriz capsular restrictiva sin comprometer la zona ósea vulnerable.
«El error más frecuente no es mover demasiado pronto, sino no mover lo suficiente por miedo a lo que no se puede ver en una radiografía de control.»
El papel de la imagen en el seguimiento
La radiografía simple a las seis semanas rara vez muestra información determinante sobre la consolidación de la remodelación ósea. En casos de resección extensa o pacientes con factores de riesgo (baja densidad mineral ósea, actividad deportiva de alto impacto previa), recurro a controles con TC de baja dosis o, cuando está disponible, a criterios clínicos combinados con la evolución del dolor mecánico referido en la ingle. El dolor persistente a la carga más allá de la sexta semana, en ausencia de otras causas, obliga a revisar el ritmo de progresión.
Puntos clave del protocolo de rehabilitación tras femoroplastia
- Individualizar la carga según el volumen de resección documentado en el informe quirúrgico, no según un calendario genérico.
- Evitar flexión profunda combinada con rotación interna en las primeras semanas si la resección fue significativa.
- Iniciar movilidad pasiva y bicicleta sin resistencia de forma precoz para prevenir rigidez capsular.
- Coordinar con el equipo de rehabilitación la protección simultánea de la reparación capsular y del hueso resecado.
- Reevaluar la progresión ante dolor mecánico persistente en la ingle más allá de las seis semanas.
La rehabilitación precoz tras una femoroplastia no consiste en elegir entre proteger o mover: consiste en decidir, semana a semana, qué estructura necesita más tiempo y cuál se beneficia de estímulo temprano. Esa decisión, más que cualquier protocolo estándar, es la que determina si el paciente vuelve a su nivel de actividad previo sin complicaciones. Quienes quieran profundizar en los fundamentos técnicos de estos procedimientos pueden consultar nuestra sección de artroscopia de cadera, donde iremos ampliando este debate con casos clínicos comentados.