Revista de cirugía artroscópica Aviso legal Privacidad Cookies Contacto

Artroscopia.org

Cirugía artroscópica para traumatólogos y enfermería quirúrgica · España y Latam

Cadera · Partes blandas

Cadera en resorte: cuándo tratar el psoas y cuándo no tocarlo

El chasquido de cadera es frecuente, casi siempre benigno y solo a veces quirúrgico. La tenotomía del psoas funciona en el paciente correcto y crea un problema nuevo en el equivocado: elegir bien es el 90 % del tratamiento.

Publicado: 19 Jun 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Cadera en resorte: cuándo tratar el psoas y cuándo no tocarlo

La cadera en resorte (coxa saltans) agrupa dos entidades que solo comparten el chasquido: la forma externa, por el salto de la banda iliotibial o del glúteo mayor sobre el trocánter mayor, y la interna, producida por el desplazamiento brusco del tendón del iliopsoas sobre la eminencia iliopectínea o la cabeza femoral. Ambas son frecuentes en población joven y deportiva (bailarinas, gimnastas, futbolistas, remeros) y, en la mayoría de los casos, son un hallazgo benigno que no requiere más tratamiento que una explicación tranquilizadora. El problema clínico empieza cuando el resorte duele, limita el entrenamiento o genera ansiedad en el paciente que teme que algo se esté rompiendo por dentro. Buena parte de mi trabajo en consulta consiste, precisamente, en explicar por qué no hace falta operar.

Diagnóstico: la ecografía dinámica manda

La anamnesis distingue bien las dos formas: el resorte externo se ve («se me sale la cadera», dice el paciente mostrando el trocánter con la mano), mientras el interno se oye y se siente en la ingle al extender la cadera desde flexión-abducción-rotación externa. La exploración debe reproducir el chasquido de forma activa y compararlo con el lado contralateral, porque un porcentaje relevante de la población tiene resortes asintomáticos bilaterales que no deben tratarse solo porque el explorador los provoca con facilidad. La ecografía dinámica es la prueba de elección porque documenta el salto del tendón en tiempo real, valora la bursa asociada (trocantérica en el resorte externo, iliopectínea en el interno) y permite una infiltración diagnóstico-terapéutica en el mismo acto: si el chasquido y el dolor desaparecen al anestesiar la vaina del psoas o la bursa, tenemos confirmación funcional del origen del dolor, no solo anatómica. La resonancia complementa el estudio descartando patología intraarticular acompañante, que en el resorte interno doloroso es más frecuente de lo que se asume: un chasquido puede ser la manifestación visible de una rotura de labrum o de un choque femoroacetabular subyacente.

Conservador primero, y en serio

El tratamiento inicial de cualquier resorte doloroso es conservador durante al menos tres a seis meses, y conviene ser exigente con ese plazo antes de plantear cirugía: reeducación del gesto deportivo que desencadena el chasquido, estiramiento y fortalecimiento excéntrico del psoas o de la banda iliotibial según el caso, corrección de la anteversión funcional y del control lumbopélvico con un fisioterapeuta familiarizado con patología de cadera, y una o dos infiltraciones ecoguiadas peritendinosas o subbursales cuando el dolor limita el trabajo de rehabilitación. La mayoría de los pacientes con resorte doloroso mejora de forma suficiente con este abordaje y no llega a necesitar quirófano, y conviene decirlo así de claro en la primera consulta para gestionar expectativas. La cirugía se reserva para el resorte confirmado con imagen dinámica que fracasa tras un programa conservador bien ejecutado y no simplemente prescrito de pasada.

Cuándo NO tocar el psoas

  • Resorte indoloro: es un hallazgo, no una enfermedad, y operarlo genera más problemas de los que resuelve.
  • Displasia o cadera borderline: el psoas es estabilizador anterior de una cadera con cobertura ósea deficiente; su tenotomía puede precipitar microinestabilidad sintomática.
  • Anteversión femoral aumentada: alto riesgo de debilidad de flexión sintomática y de inestabilidad anterior tras la liberación.
  • Deportista que depende de la flexión explosiva de cadera (sprint, danza, artes marciales, patada de fútbol): valorar el coste funcional real antes de seccionar el tendón.
  • Conservador incompleto: sin tres a seis meses de rehabilitación específica y bien dirigida, la indicación quirúrgica es prematura.

Si hay que operar: cómo y dónde cortar

La liberación artroscópica del psoas puede realizarse a distintos niveles: transcapsular desde el compartimento central o periférico, en el borde medial de la cápsula a la altura del cuello femoral, o distalmente en la inserción del trocánter menor. El primero es hoy el más empleado porque se realiza en el mismo tiempo quirúrgico que la artroscopia central, permite tratar la patología intraarticular asociada (labrum, cartílago, choque femoroacetabular) y facilita identificar el tendón con seguridad, alejado del paquete vasculonervioso femoral. La sección del componente tendinoso respetando el vientre muscular produce un alargamiento funcional más que una tenotomía completa, y la debilidad de flexión resultante, esperable y que debe advertirse antes de operar, suele recuperarse de forma progresiva. En el resorte externo rebelde, el alargamiento en Z de la banda iliotibial o la escisión en rombo de la porción posterior, abierta o endoscópica, ofrecen buenos resultados con menor morbilidad. Si coexiste patología del labrum o un choque femoroacetabular sintomático, el tratamiento debe ser conjunto: dejar una lesión intraarticular sin tratar es la receta del fracaso, como detallo en nuestro artículo sobre reparación del labrum acetabular.

Complicaciones y rehabilitación postoperatoria

La complicación más frecuente tras la tenotomía del psoas no es infecciosa ni neurológica, sino funcional: debilidad de flexión de cadera persistente más allá de lo esperado, que en algunos pacientes se prolonga varios meses, sobre todo si la técnica se realiza a nivel distal en vez de proximal. Por eso prefiero la liberación transcapsular siempre que la anatomía lo permita. Otras complicaciones, poco frecuentes, incluyen la lesión del nervio femorocutáneo lateral o la persistencia del chasquido por una sección incompleta. La rehabilitación comienza con movilización precoz sin flexión forzada, progresa a fortalecimiento isométrico y después dinámico, y solo se autoriza el retorno deportivo cuando la fuerza de flexión se aproxima a la del lado sano, hacia el tercer o cuarto mes.

«El psoas se corta en cinco minutos y se echa de menos durante varios meses: la indicación merece más tiempo que la técnica.»

Mensaje final

La cadera en resorte premia al clínico paciente: diagnóstico dinámico bien hecho, conservador riguroso y cirugía selectiva reservada al paciente sin factores de riesgo de inestabilidad. Con la indicación correcta, la liberación artroscópica resuelve el dolor con alta fiabilidad; en la cadera equivocada, convierte un chasquido molesto en una debilidad crónica que el paciente no tenía antes de pasar por quirófano. El resto de la técnica, los portales y el postoperatorio está en nuestra guía de artroscopia de cadera.