
La cadera en resorte (coxa saltans) agrupa dos entidades que solo comparten el chasquido: la forma externa, por el salto de la banda iliotibial sobre el trocánter mayor, y la interna, producida por el desplazamiento brusco del tendón del iliopsoas sobre la eminencia iliopectínea o la cabeza femoral. Ambas son frecuentes en población joven y deportiva (bailarinas, gimnastas, futbolistas) y ambas son, en la mayoría de los casos, un hallazgo benigno que no requiere más tratamiento que una explicación tranquilizadora. El problema clínico empieza cuando el resorte duele.
Diagnóstico: la ecografía dinámica manda
La anamnesis distingue bien las dos formas: el resorte externo se ve («se me sale la cadera», dice el paciente mostrando el trocánter), mientras el interno se oye y se siente en la ingle al extender la cadera desde flexión-abducción-rotación externa. La ecografía dinámica es la prueba de elección porque documenta el salto del tendón en tiempo real, valora la bursa asociada y permite una infiltración diagnóstico-terapéutica en el mismo acto. La resonancia complementa el estudio descartando patología intraarticular acompañante, que en el caso del resorte interno doloroso es más frecuente de lo que se asume: un chasquido puede ser la punta visible de un labrum roto.
Conservador primero, y en serio
El tratamiento inicial de cualquier resorte doloroso es conservador durante al menos tres a seis meses: reeducación del gesto, estiramiento y fortalecimiento excéntrico del psoas o de la banda iliotibial, corrección de la anteversión funcional y del control lumbopélvico, y una o dos infiltraciones ecoguiadas peritendinosas. La mayoría de los pacientes no llega a quirófano, y conviene decirlo así de claro en la primera consulta. La cirugía se reserva para el resorte doloroso, confirmado con imagen dinámica, que fracasa tras un programa conservador bien ejecutado, no simplemente prescrito.
Cuándo NO tocar el psoas
- Resorte indoloro: es un hallazgo, no una enfermedad.
- Displasia o cadera borderline: el psoas es estabilizador anterior; su tenotomía puede precipitar microinestabilidad.
- Anteversión femoral aumentada: alto riesgo de debilidad de flexión sintomática y de inestabilidad anterior.
- Deportista que depende de la flexión explosiva de cadera (sprint, danza, artes marciales): valorar el coste funcional real.
- Conservador incompleto: sin 3-6 meses de rehabilitación específica, la indicación es prematura.
Si hay que operar: cómo y dónde cortar
La liberación artroscópica del psoas puede realizarse a nivel transcapsular desde el compartimento periférico o en la inserción del trocánter menor; la primera es hoy la más empleada porque permite tratar en el mismo acto la patología intraarticular asociada. La sección del componente tendinoso respetando el vientre muscular produce un alargamiento funcional más que una tenotomía completa, y la debilidad de flexión resultante suele recuperarse en varios meses. En el resorte externo rebelde, el alargamiento de la banda iliotibial o la escisión en rombo, abierta o endoscópica, ofrecen buenos resultados. En todos los casos, si coexiste patología del labrum o un choque femoroacetabular sintomático, el tratamiento debe ser conjunto: dejar una lesión intraarticular sin tratar es la receta del fracaso, como se detalla en nuestro artículo sobre reparación del labrum acetabular.
«El psoas se corta en cinco minutos y se echa de menos durante cinco meses: la indicación merece más tiempo que la técnica.»
Mensaje final
La cadera en resorte premia al clínico paciente: diagnóstico dinámico, conservador riguroso y cirugía selectiva en el paciente sin factores de riesgo de inestabilidad. En manos expertas y con la indicación correcta, la liberación artroscópica resuelve el dolor con alta fiabilidad; en la cadera equivocada, convierte un chasquido molesto en una debilidad crónica. El contexto completo de la técnica, los portales y el postoperatorio está en nuestra guía de artroscopia de cadera.