
Si hay un territorio donde la artroscopia de cadera exige humildad, es la displasia borderline: caderas con un ángulo centro-borde lateral de Wiberg entre 20 y 25°, cobertura acetabular en el límite de lo aceptable y una biomecánica que puede comportarse como un choque femoroacetabular, como una microinestabilidad o como ambas cosas a la vez. Las series históricas de fracasos de la artroscopia en displasia franca enseñaron una lección que no conviene olvidar: el labrum y la cápsula no pueden compensar quirúrgicamente un déficit estructural de techo óseo.
El problema de fondo: ¿choque o inestabilidad?
En la cadera borderline el labrum suele estar hipertrofiado porque trabaja como estabilizador secundario, y la cápsula soporta más carga de la que le corresponde. El mismo paciente puede presentar un test FADIR positivo que sugiere choque y signos de aprensión en extensión-rotación externa que delatan inestabilidad. Distinguir el mecanismo dominante es la decisión clínica central, porque el tratamiento artroscópico de un supuesto choque en una cadera cuyo problema real es la inestabilidad tiende a empeorarla: resecar reborde acetabular o dejar una cápsula abierta en estas caderas es restar cobertura a quien ya andaba escaso de ella.
Semáforo de decisión en la cadera borderline
- Favorece la artroscopia: ángulo centro-borde 22-25°, morfología CAM clara y sintomática, techo horizontal, sin signos de inestabilidad, paciente no hiperlaxo.
- Exige cautela: hiperlaxitud (Beighton ≥ 4), mujer joven con aprensión, índice acetabular > 10°, rotura del ligamento redondo, anteversión femoral aumentada.
- Orienta a osteotomía periacetabular: centro-borde < 20°, techo oblicuo, migración lateral de la cabeza, síntomas de carga más que de choque.
- En todos los casos: preservar labrum y reborde, plicatura capsular y nada de capsulotomías sin cierre.
Si se opta por la artroscopia: técnica «de preservación extrema»
Cuando la selección es correcta (dominancia clara de choque, cobertura en el rango alto del borderline, ausencia de laxitud), la artroscopia puede ofrecer resultados comparables a los de la cadera no displásica, pero con una técnica adaptada. La capsulotomía debe ser mínima y cerrarse siempre, idealmente con plicatura que retense el ligamento iliofemoral. El labrum se repara, no se reseca, y la acetabuloplastia está prácticamente proscrita. La corrección del componente CAM sigue las reglas habituales descritas en el manejo del choque femoroacetabular, con especial cuidado de no desestabilizar la articulación por resección excesiva. El psoas, estabilizador anterior dinámico, no debe tenotomizarse en estas caderas.
«En la cadera borderline, el reborde acetabular no es un exceso que resecar sino un patrimonio que proteger.»
Cuándo derivar: la osteotomía no es una derrota
La osteotomía periacetabular sigue siendo el tratamiento de referencia de la displasia sintomática con cobertura insuficiente, sola o combinada con un tiempo artroscópico para tratar el labrum y la deformidad CAM. Derivar a un centro con experiencia en cirugía de preservación no es admitir un fracaso, sino aplicar el algoritmo correcto: la peor artroscopia es la que retrasa dos años una osteotomía necesaria mientras el cartílago se agota. En pacientes de más de 40 años con degeneración incipiente, la honestidad obliga a hablar también de prótesis en el horizonte.
Conclusión
La displasia borderline no contraindica la artroscopia de cadera: contraindica la artroscopia indiferente a la cobertura. Medir sistemáticamente el centro-borde, el índice acetabular y la versión femoral, explorar la laxitud y clasificar el mecanismo dominante permite elegir bien entre artroscopia de preservación extrema, osteotomía o ambas. El marco general de indicaciones y técnica está desarrollado en nuestra guía de artroscopia de cadera.