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Enfermería en la artroscopia de rodilla: montaje, instrumentación y checklist

Un quirófano de artroscopia fluido no es casualidad: es una enfermera instrumentista que conoce la técnica, un montaje sistematizado y una lista de comprobación que se cumple siempre igual.

Publicado: 16 Jun 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Enfermería en la artroscopia de rodilla: montaje, instrumentación y checklist

La artroscopia de rodilla es la cirugía ortopédica más frecuente en la mayoría de bloques quirúrgicos, y también una de las más dependientes del equipo de enfermería: la torre, los fluidos, el motorizado y la trazabilidad de implantes pasan por sus manos. Sistematizar el montaje y la instrumentación reduce tiempos de quirófano, incidencias y variabilidad entre jornadas, especialmente en unidades de cirugía mayor ambulatoria con alta rotación de pacientes. Escribo este artículo pensando en la enfermera instrumentista y circulante que se incorpora a una unidad de artroscopia, porque la curva de aprendizaje de este puesto es tan real como la del propio cirujano, y merece un protocolo escrito, no solo la observación de compañeras con más experiencia.

Montaje del quirófano y del paciente

La distribución estándar coloca la torre de artroscopia frente al cirujano, al lado contralateral de la rodilla a intervenir, con la pantalla a la altura de los ojos; la mesa de instrumental, junto a la instrumentista, con visión directa del campo. Antes de la llegada del paciente se comprueban óptica de 30°, cámara, fuente de luz, bomba de irrigación con presiones habituales (en rodilla, en torno a 40-60 mmHg según sistema y fase), sinoviotomo, vaporizador y aspiración. El paciente se posiciona en decúbito supino con soporte lateral o poste, manguito de isquemia en el muslo comprobado y con presión y tiempo registrados, y protección de puntos de apoyo y del miembro contralateral. La normotermia y la profilaxis antibiótica en ventana correcta son también responsabilidad compartida que la enfermera circulante debe verificar antes de dar la incisión por autorizada.

Un detalle que se descuida con frecuencia en unidades de alta rotación es la comprobación del cableado y de las conexiones de la torre antes, no durante, el procedimiento: un fallo de imagen a mitad de artroscopia obliga a parar, reconectar y a veces reiniciar el sistema, con el consiguiente alargamiento del tiempo de isquemia y de anestesia. Dedicar dos minutos a encender la torre completa, comprobar balance de blancos y grabación, y purgar la línea de la bomba de irrigación antes de que el paciente entre en quirófano ahorra sistemáticamente minutos de tensión evitable durante la cirugía.

Instrumentación: anticipar es instrumentar

El set básico (óptica, camisas, palpador, pinzas de agarre y basket, sinoviotomo con terminales de resección y fresado) debe complementarse según el procedimiento programado: cánulas y dispositivos de sutura en la cirugía meniscal, guías y sistemas de fijación en las plastias ligamentosas, membranas e instrumental específico en cirugía condral. La instrumentista que conoce los pasos de una sutura all-inside o de una reparación de raíz meniscal no solo entrega el instrumento: anticipa el siguiente paso y detecta antes que nadie que un implante no ha desplegado correctamente o que una sutura se ha enredado en el sistema de paso. La trazabilidad de cada implante (lote, referencia, localización anatómica) debe quedar registrada en el momento, no reconstruida de memoria al final del parte, porque en caso de alerta sanitaria o revisión posterior esa información es la que permite localizar con rapidez a todos los pacientes que recibieron un lote concreto.

Checklist rápido antes de la incisión

  • Paciente y lado correctos verificados y rodilla marcada (checklist quirúrgico completo).
  • Torre operativa: imagen, balance de blancos, luz, grabación y bomba probadas.
  • Isquemia: presión pautada, hora de inflado anotada, alarma de tiempo activa.
  • Fluidos: suero suficiente, línea purgada, sistema de recolección y aspiración listos.
  • Implantes previstos disponibles, con recambio, y motorizado con terminales adecuados.
  • Profilaxis antibiótica administrada en la ventana correcta.
«En artroscopia, la instrumentista experta se nota en lo que no se oye: nadie pide nada porque todo llega antes de pedirse.»

Vigilancia intraoperatoria y papel en la seguridad

Durante el procedimiento, enfermería vigila elementos que el cirujano, concentrado en la pantalla, puede no percibir: el tiempo de isquemia acumulado, el balance de fluidos y la extravasación hacia la pantorrilla (que puede pasar desapercibida bajo los paños si nadie la busca de forma activa), la temperatura del paciente y la integridad del campo estéril. La comunicación de estos datos en voz alta y a intervalos pactados, no solo cuando algo va mal, forma parte de la prevención activa de eventos adversos, que repasamos en detalle en el artículo sobre complicaciones de la artroscopia de rodilla. Al cierre, el recuento de instrumental y textiles, la revisión de las muestras anatomopatológicas y el registro completo del procedimiento cierran el círculo de seguridad antes de que el paciente salga de quirófano.

Del quirófano a la unidad de recuperación

La transferencia de información al equipo de recuperación postanestésica merece el mismo rigor que el montaje inicial: tiempo total de isquemia, incidencias de fluidos, implantes colocados, restricciones de carga o movilidad pautadas por el cirujano y pauta analgésica prevista deben quedar comunicados de forma explícita, no asumidos. En cirugía mayor ambulatoria, donde el paciente puede irse a casa en pocas horas, la enfermería tiene además un papel educativo directo: explicar signos de alarma (aumento brusco del dolor, fiebre, calor y enrojecimiento progresivos, dificultad para mover los dedos del pie por vendaje excesivamente compresivo), pauta de hielo y elevación, y cuándo contactar con la unidad. Una explicación clara en este momento reduce de forma notable las llamadas de urgencia innecesarias y, sobre todo, evita que se pase por alto una complicación real.

Conclusión

La enfermería de quirófano no es un apoyo de la artroscopia de rodilla: es parte de la técnica. Protocolizar montaje, instrumentación, checklist y transferencia de cuidados, y formar específicamente a los equipos en los procedimientos que instrumentan, es una inversión que se devuelve en cada parte quirúrgico sin incidencias y en cada paciente que llega a casa sabiendo exactamente qué esperar.