
El ganglión dorsal representa la mayoría de las tumoraciones de partes blandas de la muñeca y su origen está bien establecido: un pedículo que nace de la cápsula dorsal en íntima relación con el ligamento escafolunar. Ese detalle anatómico es la clave de todo el procedimiento artroscópico: no se trata de vaciar el quiste, sino de resecar la válvula capsular que lo alimenta. La cirugía abierta clásica lo consigue a costa de una cicatriz dorsal, rigidez transitoria y un porcentaje nada despreciable de recidivas; la artroscopia ofrece el mismo gesto con menor agresión y la posibilidad añadida de diagnosticar patología asociada.
Selección del paciente
No todo ganglión debe operarse. Una proporción relevante involuciona espontáneamente, y la punción-aspiración, aunque con recidiva frecuente, es razonable como primer escalón en pacientes poco sintomáticos. La indicación quirúrgica se reserva para gangliones dolorosos, recidivados tras punción o que limitan la función. Los gangliones ocultos (pequeños, no palpables, pero dolorosos a la extensión forzada) son precisamente los que más se benefician del abordaje artroscópico, porque la exploración intraarticular localiza el pedículo que la palpación no encuentra. En la resonancia conviene descartar diagnósticos alternativos antes de indicar el procedimiento.
Técnica: ver el pedículo desde dentro
Con tracción vertical estándar, el artroscopio se introduce por el portal 6R o 1-2, dejando libre la zona 3-4, donde asienta el pedículo en la mayoría de los casos: trabajar con la óptica en 3-4 es el error clásico, porque es justo el portal que atraviesa la lesión. Desde radiocarpiana se identifica la protrusión capsular translúcida adyacente al ligamento escafolunar; la compresión externa del quiste ayuda a localizarla. Con sinoviotomo se reseca el pedículo y una ventana capsular dorsal de aproximadamente 1 cm, hasta visualizar los tendones extensores, que confirman que la resección capsular es completa. La revisión de la mediocarpiana detecta pedículos accesorios y valora la integridad escafolunar. La sistemática completa de vías de entrada la tienes en nuestro artículo sobre portales de la artroscopia de muñeca.
Puntos críticos de la técnica
- Óptica en 6R o 1-2, nunca en 3-4: el portal 3-4 atraviesa el pedículo.
- Ventana capsular suficiente: ver los tendones extensores es el criterio de resección completa.
- Respetar el ligamento escafolunar: resecar cápsula, no ligamento; el sinoviotomo siempre bajo visión directa.
- Explorar la mediocarpiana: hasta un tercio de los pedículos tienen componente mediocarpiano.
- No cerrar la cápsula: la ventana abierta es parte del mecanismo que evita la recidiva.
«El ganglión no es el problema: es el síntoma. El problema es la válvula capsular, y esa solo se trata resecándola bajo visión directa.»
Resultados y postoperatorio
Las series contemporáneas muestran tasas de recidiva comparables o inferiores a las de la cirugía abierta cuando la resección del pedículo es completa, con recuperación funcional más rápida, menos dolor cicatricial y mejor resultado estético. El postoperatorio es sencillo: vendaje blando, movilización activa inmediata de dedos y muñeca según tolerancia, y retorno a actividades habituales en dos o tres semanas. La rigidez en extensión, el fantasma clásico de la cirugía abierta, es excepcional. Una pauta breve de ejercicios domiciliarios, como la que describimos en el artículo sobre terapia de mano tras artroscopia de muñeca, acorta aún más la recuperación.
Conclusión
La resección artroscópica del ganglión dorsal es un procedimiento seguro, reproducible y con ventajas objetivas sobre la cirugía abierta en manos familiarizadas con la técnica. Es, además, una excelente puerta de entrada para el cirujano que se inicia en esta articulación: anatomía constante, gesto acotado y paciente agradecido. Encontrarás el marco general de indicaciones e instrumental en la guía de artroscopia de muñeca.