Revista de cirugía artroscópica Aviso legal Privacidad Cookies Contacto

Artroscopia.org

Cirugía artroscópica para traumatólogos y enfermería quirúrgica · España y Latam

Hombro · Manguito rotador

Reparación del manguito rotador: fila simple frente a doble fila en 2026

La discusión fila simple contra doble fila ha madurado: ya no se trata de qué montaje es «mejor», sino de qué rotura, qué tendón y qué paciente justifican cada configuración. Claves para indicar con criterio.

Publicado: 29 Abr 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Reparación del manguito rotador: fila simple frente a doble fila en 2026

La reparación artroscópica del manguito rotador es probablemente el procedimiento de hombro más realizado en nuestros quirófanos, y la elección del montaje sigue generando debate en sesiones clínicas y en cursos de formación. La doble fila (y su evolución, la sutura transósea equivalente o suture-bridge) restaura mejor la huella anatómica de inserción del tendón y ofrece mayor resistencia biomecánica inicial en los estudios de laboratorio. La fila simple es más rápida de ejecutar, más económica y consume menos anclajes por reparación. La pregunta relevante hoy no es cuál montaje gana en el banco de pruebas biomecánico, sino cuándo esa ventaja se traduce en un beneficio clínico real para el paciente que tenemos delante, con su edad, su tendón y su demanda funcional concretos.

Qué aporta cada configuración

Los ensayos clínicos y metaanálisis disponibles coinciden en un patrón consistente: en roturas pequeñas y medianas, los resultados funcionales de fila simple y doble fila son, en la práctica, superponibles a medio plazo, aunque la doble fila muestra de forma consistente tasas de re-rotura estructural algo menores en el control por imagen. En roturas grandes la diferencia se amplía: la doble fila reduce de forma más clara el fallo de cicatrización, y es en ese grupo donde el sobrecoste de anclajes tiene mejor justificación clínica. Conviene recordar, y así lo explico siempre al paciente, que una re-rotura visible en la resonancia de control no siempre equivale a un mal resultado clínico percibido, pero sí se asocia de forma consistente a peor fuerza objetiva y peor pronóstico funcional a largo plazo, sobre todo en pacientes activos.

El tendón manda más que el montaje

Ningún patrón de sutura compensa una biología agotada. La infiltración grasa avanzada del vientre muscular, la retracción tendinosa hasta la glenoides y la atrofia marcada del supraespinoso predicen el fallo con prácticamente cualquier configuración de sutura; en esos escenarios la conversación con el paciente debe girar hacia otras opciones terapéuticas, como repasamos en el artículo sobre roturas masivas e irreparables del manguito. En el extremo opuesto, un tendón de buena calidad con una rotura crescéntica pequeña y móvil cicatriza bien con una fila simple bien ejecutada, con puntos de carga adecuados y sin necesidad de gastar más anclajes de los estrictamente necesarios. La tensión de la reparación es otro factor crítico, quizá el más determinante en la práctica diaria: una doble fila que «medializa» a la fuerza una rotura retraída para poder anclar la fila lateral genera sobretensión en la fila medial, origen del temido fallo tipo 2 en la unión miotendinosa, que en mi experiencia es más frecuente que el arrancamiento óseo puro de los anclajes.

Técnica: detalles que cambian el resultado

Más allá de la elección fila simple frente a doble fila, hay decisiones técnicas que pesan tanto o más en el resultado final. La movilización del tendón (liberación de adherencias en la cara bursal y articular, y liberación del intervalo rotador cuando la retracción lo exige) debe preceder siempre a la colocación de anclajes, porque intentar traccionar un tendón mal liberado hacia una huella que no alcanza sin tensión es la causa más frecuente de reparaciones que fallan precozmente. La preparación de la huella con cruentación ósea moderada favorece la cicatrización sin debilitar el hueso subcondral del troquíter, especialmente relevante en pacientes con osteoporosis, donde el anclaje debe orientarse y espaciarse pensando en la calidad ósea disponible más que en el esquema estándar de manual.

Cuándo inclinarse por cada técnica

  • Fila simple: roturas < 1-1,5 cm, roturas parciales completadas, tendón móvil y de buena calidad, contexto de contención de costes.
  • Doble fila / suture-bridge: roturas > 3 cm, pacientes jóvenes o con alta demanda funcional, mala densidad ósea del troquíter, deportistas de lanzamiento.
  • Zona gris (1,5-3 cm): decidir por calidad tisular, movilidad de la rotura y demanda del paciente.
  • Evitar siempre: reparaciones a tensión; mejor medializar la huella unos milímetros o aceptar una reparación parcial que sobretensar.

Coste, tiempo quirúrgico y equipo

La doble fila supone más anclajes, más pasos de sutura y más tiempo de bomba, algo que enfermería instrumentista conoce bien: el orden del pase de suturas y la gestión de hilos en el campo son determinantes para no convertir el hombro en un «plato de espaguetis». En sistemas sanitarios con presión de costes, reservar la doble fila para las roturas donde la evidencia muestra beneficio estructural es una política razonable y defendible. El uso de anclajes sin nudos en la fila lateral ha simplificado la técnica y acortado los tiempos respecto a los montajes clásicos anudados.

«El mejor montaje no es el más resistente en el laboratorio, sino el que respeta la biología y la tensión del tendón que tienes delante.»

Conclusión práctica

En 2026 la respuesta sensata es individualizar: fila simple para roturas pequeñas con buen tendón, doble fila para roturas grandes y pacientes exigentes, y juicio clínico en la zona intermedia. El éxito depende tanto del montaje como de la preparación de la huella, la ausencia de tensión y un protocolo postoperatorio bien conducido, que detallamos en la guía de rehabilitación tras reparación del manguito. Encontrarás el contexto completo de portales, posición e indicaciones en nuestra página de artroscopia de hombro.