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Cadera · Técnica avanzada

Reconstrucción del labrum con injerto: cuándo reparar ya no es posible

Labrum osificado, hipoplásico o destruido en cirugías previas: cuando la reparación no puede restaurar el sellado, la reconstrucción con injerto es el último recurso preservador antes de hablar de prótesis.

Publicado: 15 May 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Reconstrucción del labrum con injerto: cuándo reparar ya no es posible

La reconstrucción del labrum acetabular con injerto es la respuesta técnica a una pregunta incómoda: ¿qué hacemos cuando el tejido labral ya no da más de sí? Tras más de dos décadas de artroscopia de cadera como especialidad consolidada, la cirugía de revisión ha crecido y con ella los escenarios en los que el labrum está desbridado, osificado o convertido en un remanente cicatricial incapaz de sellar. Reconstruir no es un capricho biomecánico: sin efecto junta, la cadera pierde presión negativa intraarticular, aumenta el estrés de contacto sobre el cartílago y el resultado clínico se resiente de forma progresiva, aunque el paciente tarde meses o años en notarlo con claridad.

Indicaciones: pocas y bien elegidas

La reconstrucción es una cirugía de excepción y sus indicaciones deben serlo también. Los tres escenarios clásicos son el labrum irreparable en cirugía primaria (hipoplásico, con muy poco tejido funcional, u osificado en el contexto de una deformidad tipo PINCER evolucionada), el fracaso de una reparación labral previa con tejido insuficiente para un segundo intento de sutura, y la resección amplia realizada en la era del desbridamiento sistemático, cuando aún no se entendía bien el papel sellador del labrum. El requisito imprescindible es un cartílago razonablemente conservado: con espacio articular muy reducido o cambios degenerativos avanzados, ningún injerto rescata la articulación, y en esos casos la indicación honesta es otra, incluyendo hablar con el paciente de las opciones protésicas si la edad y la clínica lo justifican. La edad fisiológica, la displasia asociada y las expectativas realistas del paciente completan la ecuación de decisión.

Injerto: de dónde y cómo

El debate autoinjerto frente a aloinjerto sigue abierto y ambos tienen defensores con argumentos sólidos. La fascia lata y el tendón del semitendinoso son los autoinjertos más empleados, con la ventaja de la biología propia del paciente y el coste de la morbilidad añadida de la zona donante y de un tiempo quirúrgico mayor. El aloinjerto (tibial anterior, peroneos) elimina esa morbilidad y acorta la cirugía, a cambio de depender de la disponibilidad del banco de tejidos y de un coste económico más alto. En cuanto a la extensión de la reconstrucción, la técnica segmentaria sustituye solo el defecto localizado y preserva el tejido nativo sano circundante, mientras que la reconstrucción circunferencial reemplaza todo el labrum y busca un sellado homogéneo en los 360 grados del acetábulo; la elección depende de la calidad del remanente y de la experiencia del equipo, porque la circunferencial exige un dominio técnico considerable y tiempos de tracción prolongados y disciplinados para no comprometer el cartílago ni el plexo nervioso.

Requisitos antes de indicar una reconstrucción

  • Labrum irreparable confirmado intraoperatoriamente, no solo en resonancia.
  • Cartílago viable: interlínea conservada y sin degeneración difusa.
  • Corrección completa de la morfología ósea causal (CAM y PINCER) en el mismo acto.
  • Cobertura acetabular adecuada: la displasia franca es contraindicación para el gesto aislado.
  • Equipo con volumen en cadera y plan de rehabilitación específico ya organizado.

Detalles técnicos que marcan el resultado

El injerto debe quedar anclado sobre un reborde acetabular cruentado, con tensión suficiente para apoyarse de forma constante en la cabeza femoral sin estrangularse ni quedar laxo, y con transiciones estables hacia el labrum nativo en las técnicas segmentarias, que son el punto más delicado de la sutura. La comprobación dinámica sin tracción, moviendo la cadera en todo su arco, es aún más crítica que en la reparación primaria: un injerto que no contacta con la cabeza femoral en el arco medio de flexión no va a sellar nunca, por bien anclado que esté en sus extremos. El cierre capsular meticuloso es obligado, porque muchos de estos pacientes acumulan cierto grado de microinestabilidad residual de cirugías previas que no siempre se ha corregido. Y conviene recordar, porque es la causa más frecuente de fracaso que veo en revisiones de revisión, que reconstruir un labrum sin corregir por completo la deformidad ósea residual (CAM o PINCER infratratados en la cirugía índice) es reconstruir sobre una base biomecánica que sigue fallando.

«La reconstrucción labral no compite con la reparación: empieza exactamente donde la reparación ya no puede llegar.»

Complicaciones y expectativas realistas

Además de las complicaciones generales de la artroscopia de cadera (lesión nerviosa por tracción, infección, rigidez), la reconstrucción con injerto tiene sus propios riesgos específicos: fallo de integración del injerto, especialmente en el aloinjerto si la preparación o la fijación no son óptimas, dolor residual en la zona donante cuando se usa autoinjerto de fascia lata o semitendinoso, y persistencia de síntomas si la corrección ósea asociada fue insuficiente. Es importante trasladar al paciente, antes de la cirugía, que se trata de un procedimiento de salvamento articular con un techo de mejora más limitado que el de una reparación primaria bien indicada, y que el objetivo realista suele ser reducir el dolor y retrasar la necesidad de prótesis, más que devolver la cadera a un estado completamente normal.

Resultados y mensaje final

Las series publicadas en centros de referencia con experiencia en esta técnica muestran mejorías clínicas relevantes y tasas de conversión a prótesis razonables cuando la selección de pacientes es rigurosa, con resultados de forma consistente mejores en pacientes jóvenes sin degeneración condral avanzada. La rehabilitación es más lenta que tras una reparación labral estándar, con protección de carga prolongada y una progresión de la actividad más vigilada y paciente. Para situar esta técnica dentro del algoritmo global de la articulación (diagnóstico, portales, tracción y postoperatorio), consulte nuestra guía de artroscopia de cadera.