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Cadera · Técnica avanzada

Reconstrucción del labrum con injerto: cuándo reparar ya no es posible

Labrum osificado, hipoplásico o destruido en cirugías previas: cuando la reparación no puede restaurar el sellado, la reconstrucción con injerto es el último recurso preservador antes de hablar de prótesis.

Publicado: 29 Jun 2026 · Redacción Artroscopia.org

Reconstrucción del labrum con injerto: cuándo reparar ya no es posible

La reconstrucción del labrum acetabular con injerto es la respuesta técnica a una pregunta incómoda: ¿qué hacemos cuando el tejido labral ya no da más de sí? Tras dos décadas de artroscopia de cadera, la cirugía de revisión ha crecido y con ella los escenarios en los que el labrum está desbridado, osificado o convertido en un remanente cicatricial incapaz de sellar. Reconstruir no es un capricho biomecánico: sin efecto junta, la cadera pierde presión negativa intraarticular, aumenta el estrés sobre el cartílago y el resultado clínico se resiente.

Indicaciones: pocas y bien elegidas

La reconstrucción es una cirugía de excepción y sus indicaciones deben serlo también. Los tres escenarios clásicos son el labrum irreparable en cirugía primaria (hipoplásico, con menos de 3-4 mm funcionales, u osificado en el contexto de una PINCER evolucionada), el fracaso de una reparación labral previa con tejido insuficiente, y la resección amplia realizada en la era del desbridamiento. El requisito imprescindible es un cartílago razonablemente conservado: con espacio articular menor de 2 mm o cambios degenerativos avanzados, ningún injerto rescata la articulación y la indicación honesta es otra. La edad fisiológica, la displasia asociada y las expectativas del paciente completan la ecuación.

Injerto: de dónde y cómo

El debate autoinjerto frente a aloinjerto sigue abierto y ambos tienen defensores sólidos. La fascia lata y el tendón del semitendinoso son los autoinjertos más empleados, con la ventaja de la biología propia y el coste de la morbilidad de la zona donante y del tiempo quirúrgico añadido. El aloinjerto (tibial anterior, peroneos) elimina esa morbilidad y acorta la cirugía, a cambio de disponibilidad y coste. En cuanto a la extensión, la técnica segmentaria sustituye solo el defecto y preserva el tejido nativo sano, mientras que la reconstrucción circunferencial reemplaza todo el labrum y busca un sellado homogéneo; la elección depende de la calidad del remanente y de la experiencia del equipo, porque la circunferencial exige un dominio técnico considerable y tiempos de tracción disciplinados.

Requisitos antes de indicar una reconstrucción

  • Labrum irreparable confirmado intraoperatoriamente, no solo en resonancia.
  • Cartílago viable: interlínea > 2 mm y sin degeneración difusa.
  • Corrección completa de la morfología ósea causal (CAM y PINCER) en el mismo acto.
  • Cobertura acetabular adecuada: la displasia franca es contraindicación para el gesto aislado.
  • Equipo con volumen en cadera y plan de rehabilitación específico ya organizado.

Detalles técnicos que marcan el resultado

El injerto debe quedar anclado sobre un reborde cruentado, con tensión suficiente para apoyarse en la cabeza femoral sin estrangularse, y con transiciones estables hacia el labrum nativo en las técnicas segmentarias. La comprobación dinámica sin tracción es aún más crítica que en la reparación: un injerto que no contacta con la cabeza en el arco medio de flexión no sellará nunca. El cierre capsular meticuloso es obligado, porque muchos de estos pacientes acumulan microinestabilidad de cirugías previas. Y conviene recordar que la causa más frecuente de revisión sigue siendo la deformidad ósea infratratada: reconstruir un labrum sin corregir la CAM residual es reconstruir sobre arena.

«La reconstrucción labral no compite con la reparación: empieza exactamente donde la reparación ya no puede llegar.»

Resultados y mensaje final

Las series publicadas en centros de referencia muestran mejorías clínicas significativas y tasas de conversión a prótesis aceptables cuando la selección es rigurosa, con resultados sistemáticamente mejores en pacientes jóvenes sin degeneración condral. La rehabilitación es más lenta que tras una reparación, con protección de carga prolongada y progresión vigilada. Para situar esta técnica dentro del algoritmo global de la articulación (diagnóstico, portales, tracción y postoperatorio), consulte nuestra guía de artroscopia de cadera.