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Hombro · Tendinopatía calcificante

Tendinopatía calcificante del manguito: evacuación artroscópica de la calcificación

La mayoría de las calcificaciones del supraespinoso se resuelven sin bisturí. Cuándo agotar la punción-lavado ecoguiada, cuándo pasar al quirófano y cómo evacuar el depósito sin destrozar el tendón.

Publicado: 7 Jul 2026 · Redacción Artroscopia.org

Tendinopatía calcificante del manguito: evacuación artroscópica de la calcificación

La tendinopatía calcificante es una enfermedad autolimitada con vocación de resolverse sola: el depósito de hidroxiapatita (casi siempre en el supraespinoso) atraviesa fases de formación, reposo y reabsorción, y es precisamente en la reabsorción cuando produce las crisis hiperálgicas que llevan al paciente a urgencias. Entender esta historia natural es la primera regla terapéutica: operar una calcificación en fase de reabsorción activa es, muchas veces, operar algo que estaba a punto de desaparecer.

La escalera terapéutica antes del quirófano

El tratamiento inicial combina analgesia, fisioterapia y, en la crisis aguda, infiltración subacromial. Las ondas de choque extracorpóreas de alta energía tienen evidencia razonable en calcificaciones densas en fase de reposo. Pero el gran protagonista de la última década es la punción-lavado ecoguiada (barbotage): con una o dos agujas y anestesia local, permite fragmentar y aspirar el depósito en consulta, con resultados comparables a la cirugía en muchos pacientes y una fracción de su coste y morbilidad. En un algoritmo moderno, pocas calcificaciones deberían llegar al quirófano sin haber pasado antes por la ecografía intervencionista.

Cuándo indicar la evacuación artroscópica

La cirugía queda reservada al dolor persistente durante más de seis meses pese a tratamiento conservador correcto (incluida la punción-lavado), a las calcificaciones densas y voluminosas tipo Gärtner I que no responden, y a los casos con patología asociada que ya justifica la artroscopia. El paciente debe saber dos cosas: que la mejoría puede tardar semanas o meses en completarse y que no es imprescindible extirpar hasta el último cristal para que el dolor desaparezca.

Gestos técnicos de la evacuación artroscópica

  • Localización: aguja espinal bajo visión desde el espacio subacromial; la ecografía intraoperatoria o la fluoroscopia ayudan en depósitos no visibles.
  • Apertura longitudinal del tendón en el sentido de las fibras, nunca transversal.
  • Evacuación con cureta y lavado abundante; la «nevada» subacromial confirma el vaciado.
  • Defecto tendinoso: los defectos pequeños no requieren sutura; reparar si supera el 50 % del espesor.
  • Acromioplastia: no rutinaria, solo si existe conflicto subacromial estructural.
«A la calcificación no hay que perseguirla hasta el último cristal: hay que descomprimirla sin convertir una tendinopatía en una rotura.»

El postoperatorio y el defecto residual

El dolor postoperatorio puede ser llamativo las primeras semanas (el lecho de la calcificación se comporta como una rotura parcial) y conviene anticiparlo con analgesia pautada y movilización precoz sin carga. Si fue necesaria una reparación del defecto, el protocolo se asimila al de una reparación de manguito, con los principios de montaje y protección que repasamos en fila simple frente a doble fila. La resolución radiológica completa puede demorarse meses y no debe perseguirse con reintervenciones.

Conclusión práctica

Respetar la historia natural, agotar la punción-lavado ecoguiada y reservar la artroscopia para el depósito rebelde: con ese orden, la evacuación artroscópica ofrece resultados excelentes y predecibles. La técnica general, los portales y el manejo perioperatorio del hombro están desarrollados en nuestra guía de artroscopia de hombro.