
Pocas estructuras condicionan tanto el pronóstico de una artroscopia de cadera como el cartílago acetabular, y pocas se conocen tan tarde: la lesión condral se infravalora sistemáticamente en la imagen preoperatoria y se revela en toda su extensión con el palpador. La lesión característica es la delaminación anterosuperior producida por el mecanismo de cizallamiento del choque femoroacetabular tipo CAM: la deformidad se introduce en la articulación y despega el cartílago del hueso subcondral mientras la superficie permanece engañosamente íntegra, el clásico fenómeno de la «alfombra ondulada» (wave sign).
Clasificar antes de decidir
La decisión terapéutica exige describir la lesión con un lenguaje común: localización horaria, tamaño, profundidad (Outerbridge o, mejor, clasificaciones específicas de la transición condrolabral como la de ALAD) y estabilidad del colgajo. Importa igualmente el contexto: una delaminación focal en un varón de 25 años con CAM prominente y labrum reparable no tiene nada que ver con una condropatía difusa en una cadera de 50 años con interlínea pinzada. En el segundo caso, ningún gesto condral rescata la indicación, y esa conversación debe haberse tenido antes de entrar en quirófano.
El arsenal terapéutico en 2026
El desbridamiento simple del colgajo inestable sigue siendo razonable en lesiones pequeñas, y la condroplastia térmica prudente permite estabilizar bordes sin ampliar el defecto. Para lesiones de espesor completo contenidas, las microfracturas mantienen su papel en defectos menores de 2-4 cm² con buen hueso subcondral, aunque su rendimiento a largo plazo ha moderado el entusiasmo inicial. Las técnicas de segunda generación (microfracturas asociadas a matrices o membranas (AMIC), andamiajes acelulares y concentrados celulares) buscan un tejido de reparación más duradero y son hoy la opción preferida en defectos amplios de pacientes jóvenes en centros con experiencia. En la delaminación con cartílago superficial viable, las técnicas de preservación del colgajo (fijación con adhesivos de fibrina o suturas tras microperforar el lecho) intentan conservar cartílago hialino nativo en lugar de sustituirlo, con series prometedoras aunque todavía heterogéneas.
Algoritmo condral práctico
- Colgajo pequeño inestable: desbridamiento económico y estabilización de bordes.
- Defecto contenido < 2-4 cm², espesor completo: microfracturas con técnica cuidadosa.
- Defecto amplio en paciente joven: microfracturas + matriz (AMIC) o andamiaje condrogénico.
- Delaminación con superficie viable: valorar preservación y fijación del colgajo.
- Condropatía difusa bipolar con pinzamiento: replantear la indicación; la artroscopia no es la respuesta.
- Siempre: corregir la deformidad CAM causal; sin ello, cualquier gesto condral fracasa.
«Tratar la delaminación sin resecar la CAM es reparar el tejado sin cerrar la ventana por la que entra la tormenta.»
El detalle que lo cambia todo: la causa mecánica
Ningún procedimiento condral sobrevive a la persistencia de la deformidad que originó la lesión. La femoroplastia completa y la restauración del sellado labral, cuya técnica se detalla en nuestro artículo sobre reparación del labrum acetabular, crean el entorno mecánico y de lubricación que cualquier tejido de reparación necesita para madurar. El postoperatorio también cuenta: los gestos de estimulación medular y las matrices exigen descarga o carga parcial prolongada y un uso temprano de la movilización continua o la bicicleta sin resistencia para nutrir el tejido en formación.
Qué decirle al paciente
La honestidad pronóstica es parte del tratamiento: el estado del cartílago encontrado en cirugía es el principal predictor del resultado a medio plazo, por delante de la técnica empleada. En lesiones focales tratadas junto a la corrección de la deformidad, la mayoría de los pacientes mejora de forma sustancial; en la degeneración establecida, la artroscopia solo aplaza una conversación protésica. Encontrará el marco completo del procedimiento, sus indicaciones y su rehabilitación en la guía de artroscopia de cadera.