
Pocas decisiones marcan tanto la rutina de un quirófano de hombro como la posición del paciente. Silla de playa y decúbito lateral consiguen ambas excelentes resultados, y la elección depende más de la formación del cirujano y de la patología predominante que de una superioridad absoluta. Pero elegir posición no es solo una preferencia técnica: cambia el plan anestésico, los riesgos del paciente y el trabajo de enfermería desde que se abre el quirófano.
Lo que gana y pierde el cirujano
La silla de playa ofrece una orientación anatómica «vertical» intuitiva, facilita la conversión a cirugía abierta (relevante en la transferencia coracoidea o en fracturas) y permite mover el brazo libremente durante la cirugía. El decúbito lateral, con tracción del miembro, distiende la articulación y abre el espacio subacromial y el receso axilar, lo que muchos cirujanos consideran ventajoso en inestabilidad y en reparaciones labrales circunferenciales; a cambio, la orientación es menos intuitiva al principio y la conversión a abierto exige reposicionar. En estabilización anterior, series amplias sugieren tasas de recidiva algo menores operando en lateral, un matiz a considerar junto al algoritmo que repasamos en Bankart frente a Latarjet.
Lo que vigila anestesia
La silla de playa introduce un riesgo específico: la hipotensión con hipoperfusión cerebral. La presión medida en el brazo o la pantorrilla sobreestima la presión de perfusión a la altura del polígono de Willis, y la combinación de sedestación, hipotensión permisiva y bloqueo interescalénico exige corrección de la presión al nivel del trago, objetivos de presión individualizados y, en pacientes de riesgo, monitorización de oximetría cerebral. El síndrome de Bezold-Jarisch (bradicardia e hipotensión súbitas en sedestación) es infrecuente pero real. En decúbito lateral los problemas son otros: puntos de apoyo, plexo braquial en tracción, ventilación y acceso a la vía aérea más incómodo. El control del dolor y la técnica del bloqueo se desarrollan en el artículo sobre bloqueo interescalénico.
Lista de comprobación de enfermería según posición
- Silla de playa: fijación de la cabeza en posición neutra, protección de talones y sacro, brazo en soporte articulado, mesa probada antes de dormir al paciente.
- Decúbito lateral: rodillo axilar, almohadillado de peroné y maléolos, tracción con peso pactado (habitualmente 3-5 kg) y revisada cada hora.
- En ambas: comprobar torre, bomba y sellado de campos impermeables; prever litros de suero suficientes antes de empezar.
- Documentar posición, protecciones y pesos de tracción en el registro quirúrgico.
«La mejor posición es la que todo el equipo domina: el hombro se opera igual de bien sentado o de lado, pero se complica igual de rápido en los dos si nadie vigila los detalles.»
Montaje del campo y ergonomía del equipo
El hombro es una cirugía «húmeda»: la previsión de fluidos, las bolsas colectoras y la protección del cableado de torre y motor son responsabilidad compartida entre instrumentista y circulante, y el montaje difiere según la posición elegida. En lateral, la torre suele quedar frente al cirujano y la tracción a los pies; en silla de playa, la pantalla migra hacia el lado contralateral. Pactar un montaje estándar por posición (siempre el mismo) reduce tiempos de preparación y errores, un principio que ampliamos en enfermería en artroscopia de hombro.
Conclusión práctica
Silla de playa para quien prioriza la conversión fácil y la anatomía intuitiva; decúbito lateral para quien busca distensión articular y trabaja mucho la inestabilidad. Lo innegociable es que anestesia conozca los riesgos específicos de cada posición y que enfermería disponga de listas de comprobación propias. El contexto completo de la técnica está en nuestra guía de artroscopia de hombro.