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Hombro · Quirófano y posicionamiento

Silla de playa o decúbito lateral: implicaciones para cirujano, anestesia y enfermería

La posición del paciente condiciona la visión del cirujano, la hemodinamia que vigila anestesia y todo el montaje que prepara enfermería. Ventajas, riesgos y listas de comprobación de cada opción.

Publicado: 3 Jun 2026 · Dr. Enrique Galindo Martens

Silla de playa o decúbito lateral: implicaciones para cirujano, anestesia y enfermería

Pocas decisiones marcan tanto la rutina de un quirófano de hombro como la posición del paciente. Silla de playa y decúbito lateral consiguen ambas excelentes resultados, y la elección depende más de la formación del cirujano y de la patología predominante que de una superioridad absoluta de una técnica sobre otra. Pero elegir posición no es solo una preferencia técnica: cambia el plan anestésico, los riesgos específicos del paciente y el trabajo de enfermería desde el momento en que se abre el quirófano. En mi experiencia, la posición que peor resultado da no es la silla de playa ni el decúbito lateral: es la que el equipo no domina de forma sistemática.

Lo que gana y pierde el cirujano

La silla de playa ofrece una orientación anatómica «vertical» intuitiva, cercana a la posición habitual de exploración en consulta, facilita la conversión a cirugía abierta (relevante en la transferencia coracoidea o en fracturas complejas) y permite mover el brazo libremente durante la cirugía sin depender de un sistema de tracción. El decúbito lateral, con tracción del miembro, distiende la articulación y abre el espacio subacromial y el receso axilar, lo que muchos cirujanos consideran ventajoso en inestabilidad y en reparaciones labrales circunferenciales que exigen trabajar en los 360 grados del glenoides; a cambio, la orientación es menos intuitiva al principio de la curva de aprendizaje y la conversión a cirugía abierta exige reposicionar por completo al paciente. En estabilización anterior, algunas series sugieren tasas de recidiva algo menores operando en lateral, un matiz a considerar junto al algoritmo que repasamos en Bankart frente a Latarjet, aunque la experiencia personal del cirujano con una posición determinada sigue pesando tanto o más que esa diferencia.

Lo que vigila anestesia

La silla de playa introduce un riesgo específico y bien descrito: la hipotensión con hipoperfusión cerebral. La presión medida en el brazo o en la pantorrilla sobreestima la presión de perfusión real a la altura del polígono de Willis, porque hay una columna de altura entre el punto de medición y el cerebro; la combinación de sedestación, hipotensión permisiva (buscada para reducir el sangrado del campo) y bloqueo interescalénico exige corrección de la presión al nivel del trago, objetivos de presión individualizados y, en pacientes de riesgo cardiovascular o cerebrovascular, valorar monitorización de oximetría cerebral. El síndrome de Bezold-Jarisch (bradicardia e hipotensión súbitas al sentar al paciente) es infrecuente pero real, y el equipo de anestesia debe anticiparlo, no sorprenderse por él. En decúbito lateral los problemas son otros: puntos de apoyo prolongados, plexo braquial sometido a tracción sostenida (con el consiguiente riesgo de neuropraxia si el peso o el tiempo se descuidan), ventilación y acceso a la vía aérea más incómodo por la posición del equipo quirúrgico. El control del dolor y la técnica del bloqueo se desarrollan en el artículo sobre bloqueo interescalénico.

Lista de comprobación de enfermería según posición

  • Silla de playa: fijación de la cabeza en posición neutra, protección de talones y sacro, brazo en soporte articulado, mesa probada antes de dormir al paciente.
  • Decúbito lateral: rodillo axilar, almohadillado de peroné y maléolos, tracción con peso pactado (habitualmente 3-5 kg) y revisada cada hora.
  • En ambas: comprobar torre, bomba y sellado de campos impermeables; prever litros de suero suficientes antes de empezar.
  • Documentar posición, protecciones y pesos de tracción en el registro quirúrgico.
«La mejor posición es la que todo el equipo domina: el hombro se opera igual de bien sentado o de lado, pero se complica igual de rápido en los dos si nadie vigila los detalles.»

Montaje del campo y ergonomía del equipo

El hombro es una cirugía «húmeda»: la previsión de fluidos, las bolsas colectoras y la protección del cableado de torre y motor son responsabilidad compartida entre instrumentista y circulante, y el montaje difiere de forma sustancial según la posición elegida. En decúbito lateral, la torre suele quedar frente al cirujano y el sistema de tracción a los pies de la mesa; en silla de playa, la pantalla migra hacia el lado contralateral y el campo se organiza en torno al soporte del brazo. Pactar un montaje estándar por posición, siempre igual, con la ubicación de cada elemento fijada de antemano, reduce tiempos de preparación y errores de última hora, un principio que ampliamos en enfermería en artroscopia de hombro. El cambio de posición a mitad de cirugía, cuando es necesario convertir a cirugía abierta, debe estar también protocolizado y ensayado, porque improvisarlo en el momento añade minutos críticos con el paciente ya anestesiado y el campo abierto.

Conclusión práctica

Silla de playa para quien prioriza la conversión fácil y la anatomía intuitiva; decúbito lateral para quien busca distensión articular y trabaja mucho la inestabilidad y las reparaciones labrales extensas. Lo innegociable es que anestesia conozca los riesgos específicos de cada posición antes de empezar, y que enfermería disponga de listas de comprobación propias para cada una, en lugar de improvisar el montaje según quién esté de guardia ese día. El contexto completo de la técnica está en nuestra guía de artroscopia de hombro.